18 de febrero de 2013 / 08:13 p.m.

Cuernavaca • Desde el 2009, año del recrudecimiento de la violencia relacionada con la operación de grupos de la delincuencia organizada en esta ciudad, la colonia Alta Vista se convirtió en una de las cinco zonas de mayor riesgo de la capital del estado de Morelos, donde el trasiego de droga, los homicidios dolosos, los “levantones” y otros hechos de sangre se convirtieron en motivo constante de inquietud y temor entre sus habitantes.

Tras el asalto que sufrieron estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma del México (UNAM) en esta colonia, donde rentaron una propiedad para realizar una fiesta este fin de semana, esta colonia recordó el nivel de inseguridad y violencia que priva en sus calles, edificios, callejones y barrancas, al grado de que los ciudadanos prefieren omitir el tema y la policía se niega a entrar.

Alta Vista está ubicada al extremo oeste de la ciudad de Cuernavaca, es quizá la última colonia urbana que colinda con las colinas y barrancas de esta zona. En línea directa al centro de la ciudad, la distancia no supera los tres kilómetros, sin embargo, en auto o transporte público, la llegada puede llevar hasta cuarenta minutos debido a lo sinuosas y angostas de sus de sus calles, que deben subir y bajar lo que anteriormente eran barrancas, riachuelos y precipitaciones.

El número tres del retorno de Amapola, de esta colonia, justo el lugar donde este domingo un grupo de hombres armados se introdujo a una propiedad de descanso para robar autos, dinero, pertenencias personales a varios jóvenes, de los cuales tres resultaron heridos por disparo de arma de fuego –sólo uno de ellos permanece hospitalizado— está junto a la entrada principal de la Secundaria Federal Número Dos de la ciudad de Cuernavaca, donde los alumnos dan cuenta del incremento de los hechos violentos y el comercio de cocaína, principalmente.

Entrevistados en el interior de la escuela, un alumno menor de 13 años de edad aseguró que “ a la hora de la salida es fácil identificar a los que vienen a vendernos droga… vienen en una motoneta, con chamarras y pantalones flojos… se nos quedan viendo… ya saben a quién vienen a buscar…”. El segundo entrevistado simplemente aseguró: “Ya saben quienes son, pero nadie dice nada”.

El subdirector del centro escolar, José Luis Gallegos Terán, minimizó los hechos y aseguró que a pesar de “de lo que todos conocemos, aquí adentro no nos ha pegado… los padres de familia siguen trayendo a sus hijos”.

Sin embargo, pese a la apreciación del directivo escolar, al Secundaría Número Dos, un de las más viejas y grandes de Cuernavaca, ha sido participante directo en este clima de inseguridad y violencia: en 2010, uno de sus alumnos, Carlitos, murió a consecuencia de los golpes recibidos por delincuentes que andan en la calle. Carlitos quiso defender a uno de sus compañeros, y fue golpeado por varios tipos. Con un bat, recibió uno de los golpes que lo envío al hospital y luego a la muerte. La escuela no sólo minimizó el hecho, sino que también negó que hubiera pasado, hasta que los alumnos, tras una colecta para el entierro de su compañero, lo pusieron en evidencia.

El ocho de marzo de 2012, los cuerpos de cuatro adolescentes aparecieron seccionados en la calle Prado de la colonia La Pradera. Cuando fueron identificados, ninguno superaba los 20 años de edad. Incluso dos eran menores, uno de 14 años que asistía a esta Secundaría. Otro más era alumno de la preparatoria número dos que está dos calles arriba y los otros eran vecinos de una de las unidades habitacionales de esta colonia.

DAVID MONROY