19 de julio de 2013 / 01:36 p.m.

Playa del Carmen• Las “invasiones” con que los regiomontanos han ganado notoriedad nacional no se remiten exclusivamente al futbol: las playas del país se encuentran copadas de habitantes de la Sultana del Norte.

Y Playa del Carmen, en el municipio de Solidaridad, Quintana Roo, en el corazón de la Rivera Maya, no es la excepción, al igual que la vecina ciudad de Cancún, a 45 minutos de distancia por automóvil.

Al caminar por la orilla del Caribe mexicano es prácticamente imposible no toparse con alguien de Nuevo León, las palabras y los modos delatan a todos los que son del norte.

Benito Medina y su esposa Olga Nelly, vecinos de San Nicolás de los Garza, llegaron a estas playas a principio de semana, y se quedarán hasta el domingo, como festejo a la jefa de la casa.

Ella, ataviada con vestido blanco casi obligatorio para la zona, presume que “se surtió” muy bien en la Quinta Avenida, referente comercial obligado para aquellos que visitan Playa del Carmen.

Lo mismo encuentras ropa de marca que chucherías, además de plata de la buena, según cuenta Olga, pues logró que su su marido le comprara un collar y pulsera, con un valor de “unos mil pesitos”.

A ellos los acompañan sus compadres, los Villanueva Hernández, que festejan las bodas de plata, 25 años de casados que llegaron en 2012 pero que hasta ahora consiguieron celebrar como esperaban.

Guillermo y Magdalena, de Escobedo, afirman que llegaron enamorados y aquí lo reafirmaron todavía más: él intenta cargarla a la orilla del mar para comprobarlo, pero ella se resiste en medio de risas.

Antes de agradecer la plática afirman que no extrañan nada de Monterrey –ni a sus Rayados, de los que se dicen fieles seguidores–, a no ser sus hijos y nietos que se quedaron en la rutina de la ciudad.

En tanto, los días en Playa del Carmen son de contrastes: soleado por la mañana, se nubla al mediodía y cae una ligera llovizna, que desaparece tan pronto como llegó para dar paso a otro período de Sol.

Negros nubarrones anticipan la noche al filo de las 19:00, empiezan los truenos y la gente corre a refugiarse a sus habitaciones porque la lluvia ahora sí cae con fuerza, y la bandera roja que los salvavidas han colocado marca el fin de la diversión al aire libre.

Así ha sido toda la semana y así seguirá al menos hasta los primeros días de la próxima, de acuerdo al reporte meteorológico, que por estos lugares es letra sagrada para los operadores turísticos.

Pero eso parece no importar, porque los pareos, trajes de baño y sandalias son reemplazados por vestidos, ropa casual y zapatos que indican que la noche de antro ha iniciado en Playa del Carmen.

LUIS GARCÍA