1 de octubre de 2013 / 01:49 a.m.

Los quarterbacks se pueden dividir en tres categorías: los de elite, los buenos y "¿podemos probar con alguien más?"

El último grupo está creciendo tomando en cuenta lo que ocurre con los Bucaneers de Tampa Bay, los Browns de Cleveland, los Raiders de Oakland y los Jets de Nueva York.

Pero todavía es más problemática la situación de algunos mariscales de campo de calidad que han retrocedido notablemente cuando estaban consolidándose en su posición. El domingo, Matt Schaub, Matt Ryan, Jay Cutler y hasta Joe Flacco, el Jugador Más Valioso del Súper Bowl, repitieron los errores que los mantienen en la segunda categoría entre los quarterbacks de la NFL. Y contradicen sus jugosos salarios.

Los Texans de Schaub tenían bajo control su partido de local contra los Seahawks. Pero Richard Sherman le interceptó un pase y avanzó para anotar un touchdown cuando quedaban menos de tres minutos de juego. El pase no sólo era innecesario, fue mal lanzado.

Para desgracia de los Texans, eso ha sido común con Schaub y el ascenso del equipo hacia la postemporada: malas decisiones en los peores momentos.

"Soy el mariscal de este equipo. Tengo el balón en las manos y esto duele mucho", dijo Schaub, quien ha sido fuertemente abucheado por los aficionados.

Cutler tenía el mismo mal, que parecía haber desaparecido bajo el mando del nuevo entrenador, Marc Trestman, pero volvió a aflorar en Detroit.

Los Lions, que no se distinguen por su gran defensiva, le interceptaron tres pases y dos se convirtieron en touchdowns. Provocaron que Cutler soltara el balón y lo regresaron para otra anotación, con lo que provocaron un empate en el liderato de la división Norte, con los Bears.

En las tres salidas previas bajo las instrucciones de Trestman, Cutler había sido más eficiente que brillante, algo muy distinto a lo que había sido su característica en años anteriores.

Cutler dijo que se sentía bien con las decisiones que ha tomado", lo que es problemático para él. El safety de los Lions Louis Delmas, quien le interceptó dos veces, dijo: "aunque es un gran quarterback, con un brazo muy fuerte, a veces lo anticipamos y tomamos ventaja de él".

Ese es el mayor problema para Schaub y Cutler: en los partidos de alto voltaje sus oponentes saben cómo neutralizarles.

Ese era el caso de Flacco hasta el año pasado. Era un quarterback que podría llevar al equipo a la postemporada pero no le daría el campeonato. Pero el brillante anillo que trae y el contrato de nueve ceros que le dieron muestra que el quarterback de los Ravens se había quitado esa etiqueta.

Sin embargo, demostró que es capaz de equivocarse una y otra vez, como lo demostró en Búfalo. Los Bills interceptaron cinco pases de Flacco, el elemento clave para su victoria de 23-20 que dejó el récord de los campeones en 2-2.

"Sufrimos cuatro intercepciones y aún tuvimos oportunidad de ganar. Al ver la forma en que jugué, entregando el balón varias veces, y el hecho de que pudimos mantenernos cerca y tuvimos oportunidad al final, se demuestra que hicimos bien algunas cosas", dijo Flacco.

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