31 de diciembre de 2013 / 03:41 p.m.

Zacatecas.- Poca gente lo sabe, pero en el cerro de La Bufa nace el Año Nuevo y ahí mismo muere el Viejo, por eso es una tradición que en ese lugar emblemático del estado se dé la bienvenida a cada anualidad con un espectáculo de juegos pirotécnicos, afirmó el cronista de Zacatecas, Manuel González Ramírez.

El historiador señaló que entre las tradiciones de esta entidad se encuentra la lectura del cuento breve "Año Nuevo en Zacatecas", escrito hace medio siglo por el periodista y cuentista zacatecano Filiberto Soto Solís.

Esa, dijo, es una tradición mejor que la que se promueve entre la población en general de realizar ritos que no tienen otro fin que propiciar el consumismo y, que desafortunadamente son supersticiones del imaginario popular, que carecen de sustento alguno.

Los zacatecanos efectúan acciones que realmente no se reflejan en nada y menos en éxitos en el año que inicia, como es el caso de utilizar ropa interior roja para atraer el amor o amarilla para el dinero.

Tampoco es cierto que si das la vuelta con maletas viajarás mucho o que si barres la casa alejarás las malas vibras, afirmó el investigador, quien indicó que esas "tradiciones" fueron importadas recientemente de otros países, principalmente de Estados Unidos, donde vive la mitad de la población zacatecana.

Esos ritos que se hacen al inicio del año son condicionamientos sociales de nuestro tiempo, "que sirven como recursos asociados a la mercadotecnia en estas fechas y que se acompañan con aspiraciones y sueños que el hombre necesita, pero que están sujetos a recursos materiales que tienen que ver prendas u objetos domésticos".

El cronista del estado de Zacatecas se pronunció por promover la cultura y la lectura, sobre todo en familia y dirigida a la niñez, porque con ello se fortalecen las tradiciones, los valores y la unidad.

En ese sentido se refirió al cuento de Filiberto Soto Solís, en el que narra que en el interior del cerro de La Bufa hay una gruta inmensa, cubierta de plata y oro, y que además de contener joyas preciosas, cuenta con un tesoro aún más invaluable: cientos de niños que serán el año nuevo.

Esos infantes son cuidados por gnomos, que los alimentan y protegen y que llegado el momento todos ellos elegirán al bebé más hermoso, más robusto y sano para que sea el año nuevo, del cual depende el futuro de la humanidad.

A ese mismo cerro de La Bufa llega cada año a morir el año viejo, un señor de barba larga, con bordón y que lleva consigo una lámpara de petróleo.

Esa, afirmó Manuel González, es una bella tradición que se fortalece en Zacatecas, donde cada 1 de enero nace el Año Nuevo.

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