1 de mayo de 2013 / 12:05 p.m.

Monterrey • Al menos 11 terrenos en la colonia Héctor Caballero pertenecientes a las familias de la comunidad mixteca asentadas en este municipio de Juárez no han podido iniciar el proceso de escrituración debido a problemas con la subdivisión de los terrenos o porque se encuentran en fase de integración de expedientes, aclaró Fomerrey.

Tras manejar de inicio cifras disímbolas en este proceso, la dependencia estatal reportó los números faltantes dando un total de 73 predios, como se mencionó desde 2007, cuando inició el proceso de dar certeza jurídica a estas familias.

Esta semana Multimedios dio a conocer el retraso y desorden en que se había procedido a la regularización y escrituración de estos lotes que tienen su origen en el donativo que hiciera el artista oaxaqueño Francisco Toledo para solucionar la situación de marginalidad de estas personas.

Aunque se aclaró que los recursos donados por el artista de Oaxaca, autor de la obra La Lagartera, ya fueron aplicados en la escrituración de las primeras 23 familias, la parte que corresponde al Gobierno Estatal sigue pendiente desde hace cinco años.

Aunque el proceso de regularización y escrituración de la vivienda es ámbito de Fomerrey, las gestiones y los recursos debían de aplicarse desde la Secretaría de Desarrollo Social, quien finalmente firmó el convenio de apoyo a estas familias asentadas en la colonia Héctor Caballero desde 1995.

Los números de Fomerrey contemplan 45 lotes escriturados y entregados; 17 con carta de preasignación que fue entregada el pasado mes de febrero de 2013, pendientes de pago y que según la Sedesol estatal serán ejercidos esta semana a más tardar.

Sin embargo, en los archivos de Fomento Metropolitano de Monterrey existen 11 terrenos más que darían los 73 de los que se habló la entonces presidenta del extinto Consejo de Desarrollo Social, Alejandra Rangel Hinojosa, desde 2007.

Informaron que 8 lotes están en proceso de integración de expedientes, ya regularizados y a punto de concluir con trámites meramente burocráticos.

En el caso de 3 predios más, estos tienen algunos conflictos de colindancias y subdivisiones que no han sido posibles subsanar por el momento.

A cinco años de distancia sólo poco más de la mitad de los habitantes de esta colonia que pertenecen a esta etnia indígena goza ya de todos los beneficios de la legalidad de sus casas, y por consiguiente cuentan con servicios básicos, el resto sigue a la expectativa.

DANIELA MENDOZA LUNA