7 de febrero de 2015 / 02:39 p.m.

Acapulco.- La entrada al lugar de los peritos, de los forenses ataviados con trajes aislantes blancos, guantes del mismo color y tapabocas azules hizo recordar a vecinos de Llano Largo las dramáticas escenas de Cocula observadas en octubre pasado. Pero no, no se trataba del remoto basurero de ese municipio, ni de la recolección de cenizas de 43 estudiantes, sino del abandonado local de "Cremaciones El Pacífico", donde los especialistas, alumbrados por linternas, revisaban 60 cadáveres de mujeres, hombres y niños.

Paradójicamente en este lugar de los suburbios de Acapulco, detrás de la Bahía de Santa Lucía, sí debería haber hornos con cenizas humanas, pero los dueños de la empresa, en vez de cremar cuerpos de familiares de sus clientes, los embalsamaban, los rociaban con cal, y a los deudos les entregaban urnas con algún tipo de arcilla, según las primeras investigaciones.

Para no gastar miles de pesos en el funcionamiento de su crematorio, los dueños del local escondían cadáveres envueltos en sábanas y recolectaban puñados de arena en algún lugar.

"En ocasiones llegaba un olor feo, pero nunca me imaginé. Es que imagina que el olor que tú pensabas que era de un ratón muerto, de una rata, se trataba de ¡60 cuerpos!"

Así resume Karla, de 27 años, quien trabaja en un negocio aledaño al crematorio. Ella y sus compañeros buscaban al roedor. Nunca lo encontraron.

El negocio donde se hallaron los cuerpos se llama Cremaciones Pacifico SA de CV, está ubicado en la carretera Cayaco-Puerto Marqués, en la localidad de Llano Largo, y es propiedad de Guillermo Estua Zardain. 

Uno de los mecánicos que tiene su establecimiento a unos metros del crematorio fue de los primeros que sospechó que algo no estaba bien: "Antes llegaban carrozas y después se veía salir de un conducto el humo negro, pero últimamente me di cuenta que llegaban las carrozas pero no salía humo ni nada. Me dije: "A lo mejor tienen buenos filtros". Y uno supone que los estaban quemando de alguna manera. Pero no…"

Muchos personas se percataron desde el año pasado, porque denunciaban los olores. Las autoridades estatales y municipales confirman que realizaron inspecciones en mayo y junio de 2014, pero hallaron el lugar vacío. Esta última vez fue una llamada anónima hecha al C-4, proveniente de la colonia Navidad de Llano Largo (donde está el negocio) la que alertó sobre la pestilencia en el lugar.

Al exterior de la sede de la delegación regional de la Fiscalía de Acapulco, al menos cinco personas se han presentado a pedir informes debido a que en esa empresa fueron cremados los restos de sus familiares. 

Según los propios clientes, cada servicio funerario tendría un costo de 12 mil pesos y les entregaban arena.

FOTO: Especial

MILENIO DIGITAL/ JUAN PABLO BECERRA ACOSTA