Reuters 
27 de enero de 2014 / 03:07 p.m.

Buenos Aires.-El viernes, el Gobierno anunció sorpresivamente que los ahorristas podrían volver a adquirir divisas bajo ciertos parámetros, en medio de una fuerte presión luego de que la incertidumbre sobre el futuro de la economía provocara la peor caída en el peso argentino de los últimos 12 años, pese al estricto control cambiario que ejerce el Banco Central.

La felxibilización fue a causa de la caída de las reservas por más del 30 por ciento desde inicios del 2013, dado que son la única fuente de divisas de la economía y son utilizadas por el Gobierno para honrar sus vencimientos de deuda en dólares.

El Gobierno prometió evitar que la devaluación del peso acelerara la ya alta inflación en el país, que analistas esperan supere el 30 por ciento este año.

Los precios minoristas subieron alrededor del 25 por ciento en el 2013, según analistas privados. En cambio, según los datos del desacreditado ente oficial de estadísticas, la inflación es de alrededor de la mitad de esa cifra.

Una nueva medición de los precios de consumidor, realizada a pedido por el Fondo Monetario Internacional, será estrenada en febrero.

Por otro lado, un congelamiento de un puñado de precios de productos básicos a partir de enero ha logrado mantener el valor de artículos en supermercados, pero su estabilidad está en duda en momentos en que distintos gremios se preparan para reclamar alzas salariales.

Si bien las políticas de la presidenta Cristina Fernández han generado inflación, sus electores en los comicios presidenciales del 2011, donde la mandataria fue cómodamente reelecta, parecen haberlas considerado como la llave a la recuperación económica tras la crisis del 2002.

Durante su campaña para la reelección, Fernández prometió una mayor intervención estatal en los mercados y un crecimiento en gasto público para estimular la economía, más allá de los crecientes índices de inflación.

El efecto de la volatilidad del peso argentino en las economías de otros países debería ser limitado por el hecho de que Argentina no ha logrado emitir deuda en mercados internacionales desde la declaración del "default" de su deuda soberana en el 2002.

Mientras tanto, los agricultores de Argentina han decidido almacenar sus granos antes que exponerse a los vaivenes de la moneda local. A su vez, eso ha contribuido a la escasez de dólares en el país sudamericano y a la debilidad del peso.

Argentina es el principal exportador mundial de aceite y harina de soja, y el tercer proveedor internacional del poroto de la oleaginosa y de maíz.

El "default" del 2002, seguido de una década de políticas que incluyen límites a las exportaciones de maíz y trigo, tasas elevadas a la venta al exterior de soja, y la nacionalización en el 2012 de la principal empresa energética del país, YPF , ahuyentaron las inversiones necesarias para expandir el sector agrícola y explotar las abundantes reservas de hidrocarburos.

Los vaivenes de los precios minoristas tienen un gran impacto en la población y podrían generar tensión en las próximas semanas, cuando se espera que diversos gremios demanden aumentos salariales en línea a los cálculos de analistas y no los datos oficiales.

Fernández no ha hecho referencia a las alzas en los precios ni a la devaluación de la moneda en sus últimos discursos, temas que en cambio han abordado distintos funcionarios de su gabinete. En el 2015, cuando se celebren los próximos comicios presidenciales, Fernández no podrá presentarse a un tercer mandato.