15 de agosto de 2013 / 03:36 a.m.

El gran sueño de los organizadores del Abierto de Estados Unidos de tenis y espectadores neoyorquinos, que la pista central Arthur Ashe tenga techo retráctil, será una realidad en un futuro cercano.

Después de todo tipo de discusiones y valoraciones económicas y técnicas, la Asociación de Tenis de los Estados Unidos (USTA) confirmó que se hará cargo de cubrir con un techo retráctil la pista Arthur Ashe, la cancha principal del Centro Nacional Billie Jean King, sede del Abierto de Estados Unidos

De esta manera, el cuarto y último Grand Slam de la temporada, no tendrá demoras mientras se dispute el torneo, al menos para los partidos principales de cada jornada que sean televisados y que estén incluidos en la programación regular de cada jornada.

Además, trascendió que, junto a estas reformas, se construirán dos nuevos estadios y una plaza con vistas a las canchas de entrenamiento para que los aficionados también puedan seguirlos.

De acuerdo a la información ofrecida por la propia USTA para alcanzar todos estos objetivos que tienen proyectados deberán hacer una inversión de 500 millones de dólares.

La etapa de consideraciones y análisis de la USTA para la construcción de un techo retractable en el Estadio Ashe llegó a su final y también en un futuro cercano los retrasos de juegos por lluvia porque todo parece indicar que se ha encontrado la solución de completar el proyecto y que al final sea rentable y posible de construir.

Aparentemente encontraron la solución para que el estadio puede albergar 22.500 espectadores y a la vez soporte con seguridad absoluta un techo y todo lo que ello implica.

La decisión de la USTA significa que el Abierto de los Estados Unidos se unirá a Wimbledon, que tiene posibilidad de jugar bajo techo desde 2009 y está en vistas de un segundo estadio cubierto.

Antes el Abierto de Australia ya lo había conseguido y son los torneos del Grand Slam que cuentan con al menos una pista con techo retráctil, una medida que reduce los retrasos ocasionados por las inclemencias meteorológicas, mientras que Roland Garros también está en pleno proceso de recambio y marcha en la misma dirección.

EFE