24 de marzo de 2013 / 11:44 p.m.

Monterrey.- • En la misa dominical, el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, hizo un llamado a los delincuentes para que esta Semana Santa mediten, dejen las armas y se conviertan a la fe.

En la homilía, hizo referencia a las personas irracionales que dañan a la sociedad en su búsqueda de dinero o poder y, posteriormente, en entrevista, mencionó que la gente que comete actos criminales no está en sus sentidos.

“"Por ello, en esta Semana Santa, queremos invitar a la gente a meditar, a ver con ojos de fe a nuestro señor Jesucristo; sé que todos estamos muy lejos de llevar un comportamiento como Él lo propone, pero al menos recuperar el sentido humano de las relaciones entre nosotros"”, mencionó.

La estampa actual de la sociedad a nivel local y mundial demuestra que a las personas les hace falta acercarse a Dios y respetar al prójimo, consideró el arzobispo de Monterrey.

“"La violencia mundial y la violencia local reflejan que el corazón humano no está bien, que ha perdido la sensibilidad. Quien golpea, quien asesina, se aleja del sano humanismo"”, dijo.

El llamado fue para toda la comunidad en general para que erradique cualquier tipo de violencia en lo personal y en el seno familiar.

“"Todos lamentamos, nos duele que haya violencia, pero la tenemos que desterrar de cada uno de nosotros, los ciudadanos, para que, quienes se exceden en ello, puedan algún día reconciliarse con Dios y con la comunidad"”, señaló.

También recomendó a las personas que saldrán de vacaciones a llevar a cabo una sana diversión para que regresen con bien. A quienes van a conducir por las carreteras, les pidió no ingerir bebidas alcohólicas.

Celebra reunión de papas

Luego de la reunión entre el papa emérito Benedicto XVI y el papa Francisco, el arzobispo de Monterrey celebró este encuentro que calificó como histórico.

“"Somos testigos de un acontecimiento histórico que deben llenarnos de alegría y confianza en que el caminar de la Iglesia es conducido por el Espíritu Santo"”, dijo.

Consideró que los designios de Dios podrían resultar incomprensibles para los humanos, pero siempre hay un mensaje.

SANDRA GONZÁLEZ CORTÉS