25 de enero de 2013 / 01:33 p.m.

Monterrey.-   • El tiempo deja huellas, pero también esperanza. Ese fue el mensaje del Arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, durante la homilía de la Misa con la que celebró su primer onomástico en nuestra ciudad.

Y les advirtió a laicos y sacerdotes asistentes. Todos vamos en la misma banda, así que todos envejecen al mismo tiempo.

Con buen humor y mucha reflexión, el Arzobispo celebró su cumpleaños número 62, acompañado de la familia católica.

Durante la homilía, recordó algunas reflexiones del Papa Juan Pablo II, del actual Pontífice, Benedicto XVI, en torno a la edad y el tiempo, que siempre acerca a Dios.

"Para quienes descubrimos la voz del Señor, vamos comprendiendo que la vida es de Dios, y Dios tiene un proyecto de eternidad, que creer en la vida eterna es un regalo del Señor", dijo el prelado en su mensaje.

En la misa, celebrada a las 13:00 horas en el Sagrario de la Catedral Metropolitana de Monterrey, acudieron los colaboradores más cercanos al Arzobispo, así como varios presbíteros, laicos y servidores de la Iglesia.

Oriundo de Santa Catarina, en el Estado de Guanajuato, Monseñor Cabrera López rememoró como cada edad va marcando una manera distinta de ver el tiempo, y los años. Narró el motivo de por qué en todas las iglesias se tiene un reloj.

"No es porque estén frente a la plaza, es para recordarnos que el tiempo es de Dios". En su caso, dijo, sabe que ha ido avanzando en la vida, pero considera que el tiempo y la edad son benéficos.

"Siento los estragos del tiempo, pero también siento el deber de bendecir a Dios por ha sido 62 años de estar siempre con la oportunidad de oír su palabra, de conocerlo y sobre todo, de que estos 62 años, 32 he sido sacerdote".

Después de la Misa, el Arzobispo fue homenajeado con una comida sencilla, en las mismas instalaciones de la Catedral de Monterrey, donde sólo estuvieron los más allegados.

FRANCISCO ZÚÑIGA