15 de abril de 2013 / 09:37 p.m.

Cuernavaca Centro • El gobernador de Morelos, Graco Ramírez, reconoció que la delincuencia organizada se adelantó a las autoridades y ajustició a Antonio Elí Román Miranda, "La Moña", quien ya había sido ubicado para ser detenido.

A 72 horas de la localización de cuerpo de Román Miranda, cuyo cadáver fue encontrado la noche del sábado en el municipio de Jojutla, junto con otro individuo, Ramírez Garriro Abreú aseguró que "trabajos de inteligencia" ya habían localizado al integrante de la cúpula del grupo criminal "Los Rojos", ya sabían dónde trabajaba, con quién y cómo se movía; sin embargo, fue asesinado primero por los que no querían que hablara, según el mandatario.

Román Miranda, cuyo cráneo y abdomen presentaba diversas heridas producidas por arma de fuego, permanecía prófugo desde el 10 de diciembre pasado. Ese día, acompañaba a Crisóforo Maldonado Jiménez, con quien viajaba a bordo de un vehículo. Ambos fueron atacados a tiros por un grupo de desconocidos. Sólo Crisóforo, alias "El Bocinas", fue herido y trasladado a un hospital.

En tanto, La Moña, en "calidad de víctima" fue llevado ante las autoridades de la Secretaría de Protección Ciudadana, cuyo titular, Guillermo Barclay le dejó ir, sin ponerlo a disposición del Ministerio Público por los hechos que acaban de suceder. Argumentó que "no tenía elementos para mantenerlo por más tiempo aquí".

Afuera de las instalaciones oficiales ya esperaban a La Moña, algunos de sus cómplices, entre ellos, varios policías ministeriales.

Ramírez Garrido Abreú dijo que el asedio contra La Moña era una realidad desde ese día. Detenciones previas habían permitido obtener información importante sobre su labor y sus contactos, sobre todo después de asegurar al ex secretario de seguridad del municipio de Tlaquiltenango, Anuar Cárdenas Rueda, quien brindó protección a La Moña y a varios de sus socios, incluso antes de autollamarse “Los Rojos”.

El mandatario consideró que el asedio y las detenciones pusieron en jaque a La Moña, pues también recientemente fueron detenidos dos jefes más de este grupo, por lo que quienes lo mataron "no querían que hablara".

"Es un ajuste de cuentas", sintetizó el gobernador quien insistió en que durante su administración se han reducido los índices de violencia, "aunque algunos quisieran verlo en ceros, pero eso es imposible, aquí y en cualquier parte del mundo".

Por eso, agregó, lo de La Moña son los últimos estertores "de lo último que queda", subrayó al recordar que al igual que se comprometió a terminar con la operación del cartel autodenominado Guerreros Unidos, también está a punto de suceder los mismo con “Los Rojos”.

DAVID MONROY