24 de julio de 2013 / 01:02 p.m.

Chihuahua • Seis personas perdieron la vida durante un enfrentamiento que se registró en el poblado de Baborigame, municipio serrano de Guadalupe y Calvo, Chihuahua. Dos de las víctimas fueron decapitadas, señaló la Fiscalía General del Estado.

"Hasta el momento se presume que en este lugar, donde no se encontraron habitantes, se registró un enfrentamiento entre grupos armados, asegurándose 389 casquillos percutidos calibre 7.63x 39mm, así como siete vehículos y seis domicilios incinerados", se apuntó.

Los cadáveres se localizaron en tierras de cultivo a la salida del pueblo y presentaban múltiples heridas producidas por arma de fuego: cuatro de los seis cuerpos vestían uniformes tácticos y chalecos antibalas y dos presentaban desprendimiento de cabeza.

"Los familiares se presentaron ante el Ministerio Público para aportar los datos de identidad de los que fallecieron, por lo que al cumplir con el protocolo, solicitaron su entrega para darles sepultura", indicó la dependencia estatal.

Se trata de: Cristian Noriel Mendivil Carrillo, de 20 años de edad; Isaac Gutiérrez Gutiérrez, de 20; Benustriano Covarrubias Mendivil, de 26; Manuel Romero Bejarano, de 25; Héctor Uriel Chaparro Chaparro, de 26, y Édgar Lizardo Ortiz López, de 36 años. Los primeros son de la localidad referida, y el sexto, de Badiraguato, Sinaloa.

Por otra parte, un sicario bajó la palanca de la caja de los fusibles y al salir el propietario para revisar la “falla”, lo asesinó en el exterior de su vivienda.

El occiso fue identificado como Omar Mora Mora, de 33 años de edad, policía municipal de Ciudad Juárez.

La Fiscalía General del Estado informó que el agente murió por laceración profunda por proyectil de arma de fuego disparado en cuello, en hechos ocurridos en las calles Vistas de Palma Larga y Manantial de las Flores de la colonia Los Ojitos.

Otro sujeto fue privado de la vida en el municipio de Riva Palacio, Chihuahua. El hallazgo fue reportado por varias personas que pasaban por un camino de terracería, cuando vieron el cadáver amordazado y con las manos atadas con cinta adhesiva.

JUAN JOSÉ GARCÍA AMARO