16 de enero de 2013 / 03:39 a.m.

Nahomy, la mejor amiga Ana Karen, asegura que el asesino utilizaba las redes sociales y los dispositivos móviles para acosarla a ella y a su amiga. “Él era un tipo muy decente, muy educado, pero en realidad, detrás se escondía un monstruo”, dijo la joven.

 Temixco • Eduardo Villalobos Villanueva, identificado plenamente como el asesino de su ex novia, la adolescente morelense, Ana Karen Huicochea Garduño, intimidó y persiguió a la joven por mucho más tiempo del que supieron sus padres, pero también buscó manipular a la mejor amiga de la bachiller para que intercediera en el rompimiento de su noviazgo.

Los padres de Ana Karen iniciaron este lunes una búsqueda personal del homicida de su hija, para lo que contratarán de ser necesario “policías o investigadores privados” para detener al criminal que podría esconderse en la ciudad de Guadalajara, Jalisco.

Mientras tanto, la mejor amiga de Ana Karen, Nahomy Estrada reveló a MILENIO que Eduardo aparentaba ser un chico normal, pero muy pronto le pareció repulsivo y hasta peligroso, sobre todo después de que de forma muy insistente, le buscó para que influyera a la joven asesinada para que regresara con él.

“Me ponía hasta saldo en mi celular para que recibiera sus llamadas de larga distancia”, aseguró Nahomy quien recordó que a través de llamadas telefónicas o de las redes sociales o aplicaciones de comunicación vía dispositivos móviles como Whatsapp, Eduardo se ponía en contacto con ella y la presionaba para que hablara con Ana Karen, quien terminó a Eduardo luego de que descubrió que el sujeto había violentado su privacidad al hackear sus cuentas de Facebook o Twitter

“Pero no fue una sola vez”, indicó la entrevistada, quien agregó que Eduardo lo hizo varias veces pues esa era una estrategia del homicida para hacer que Ana Karen hablara con él, recordó. La joven añadió que el tipo era obsesivo con su amiga y afirmó que en varias ocasiones comentaron este tipo de detalles, lo que hizo que “Ana Karen no quisiera hablar con él… le daba miedo”.

Nahomy tiene la misma idea que los padres de la víctima: “Él era un tipo muy decente, muy educado y que aparentaba ser de muy buena familia, pero en realidad, detrás se escondía un monstruo”.

Ana Karen y Eduardo se conocieron en 2011 a través de la red. Ambos eran asiduos a los juegos de computadora. Este gusto les llevó a conocerse pues uno de estos programas permite que los usuarios se conecten a internet y jueguen, aún sin conocerse; sin embargo, a través de chat de estos juegos es como trabaron amistad, no obstante, la “actitud absorbente” de Eduardo provocó que en varias ocasiones le pidiera a Nahomy que “mejor hablara ella” porque le daba cierto temor.

Para las jóvenes, Eduardo parecía un “chavo bien”. Según la entrevistada, él se presentaba como el gerente de una tienda de frutas que exportaba sus productos a los Estados Unidos. “De hecho le envió fotos donde él se retrataba con mucho dinero”, agregó. Eduardo también aparecía en otras fotos junto a carros lujosos o en el supuesto estacionamiento de la empresa donde trabajaba. No obstante, ninguna de las dos logró confirmar dicha versión pese a que la relación databa del 2011.

A los cuatro meses de haber iniciado el noviazgo entre Eduardo y Ana Karen, la chica decidió terminar con él. Después de mucho insistirle que regresaran, la chica optó decirle a su mamá, Ana Luisa Garduño, lo que acontecía. Se sentía muy presionada. La señora Garduño habló con él y le hizo prometer que dejaría en paz a su hija. Él le pidió “volverla a ver” y viajó a Cuernavaca el 12 de diciembre.

Ese día, “todo parecía normal”, recordó la madre de Ana Karen. Después de invitarlo a comer, lo llevó a la terminal, pero Eduardo se regresó a buscar a Ana Karen a su casa en el fraccionamiento Burgos Bugamibilia, de Temixco. Cuando Ana Karen abrió la puerta de su casa, él se introdujo, forcejearon y luego le disparó en tres ocasiones, una de ellas en la cabeza y dos más en el abdomen.

DAVID MONROY