19 de diciembre de 2013 / 02:56 a.m.

Bien de abajo. Esa es la consigna de Tomás Boy, entrenador del Atlas y es que en el denominado mini draft el entrenador de los Zorros priorizó el aparato defensivo y se olvidó de quimeras. Primero la defensa y después el ataque.

Federico Vilar fue la bomba del Atlas. El arquero, naturalizado mexicano, llega este mismo día a Colomos para entrenar de cara al debut en enero y lo hace en calidad definitiva. Cambio de cheques de la misma empresa y Grupo Salinas desmantela Monarcas para salvar al Atlas.

Las cualidades de Vilar son más que conocidas. Seguro por arriba, valiente en el mano a mano, seguro y líder con los zagueros, pero en ocasiones peca en su exceso de confianza y eso le ha costado goles infantiles.

Vilar llega a suplir al internacional chileno, Miguel Pinto, quién deja Colomos para liberar un puesto de extranjero.

Vilar, hace seis semanas, le "robó" la Copa MX al Atlas al detenerles tres penaltis y darle el título a Morelia. El ex jugador de Atlante llega a la que hasta hace poco fuera la mejor escuela de porteros de México, viene a salvar al Atlas y tener un digno retiro de las canchas.

Además de Vilar, la directiva que encabeza Gustavo Guzmán compró a Darvin Francisco Chávez a los Rayados de Monterrey.

El lateral izquierdo llega después de su participación en el mundial de Clubes de Marruecos.

Chávez es un canterano atlista que dio sus primeros pasos en 2008 y debutó bajo la mano de Miguel Ángel Brindisi. Hace unos años Darvin se fue a Rayados y ahora vuelve a casa, tras un par de años dorados con el conjunto de Monterrey.

Con estas dos altas el conjunto rojinegro puede presumir de un aparato defensivo sólido, fuerte, con elementos capacitados en todas las líneas.

La defensa quedaría de la siguiente manera: Vilar en el arco. Enrique Pérez y Darvin como laterales, y los centrales Leandro Damián Cufré y Facundo Erpen.

Esta semana la dirigencia de Colomos espera cerrar a un atacante brasileño, pero aún hay dudas de traerlo o no a México, por el tema de la adaptación al idioma y la ciudad.

 Jesús Hernández Téllez