22 de enero de 2013 / 11:48 p.m.

Chilpancingo de los Bravo • En Atliaca y Acatempa, comunidades pertenecientes al municipio de Tixtla los habitantes tomaron las armas para detener la ola de secuestros que ya cobraron varias vidas inocentes. Se encapucharon e instalaron retenes; detuvieron a ocho presuntos delincuentes pero se desmarcaron de la muerte de un joven cuyo cuerpo apareció tirado a dos cuadras de la comisaría.

Este fue el primer brote de inconformidad armada que se genera en la zona centro de Guerrero, las dos poblaciones se encuentran a escasos 20 minutos de la Chilpancingo, de donde se movilizó parte importante del gabinete de seguridad para desactivar la manifestación armada.

La movilización de los lugareños comenzó desde la tarde del lunes 21 de enero, cuando los habitantes de Atliaca reportaron que un grupo de jovencitos estaba cobrando piso en los negocios de la zona.

La Policía Preventiva acudió al reporte y detuvo a cinco jóvenes que se desplazaban a bordo de motocicletas y los remitió a la barandilla municipal, más tarde la población detuvo a otro menor y una mujer adulta, por lo que amagó con lincharlos.

Entonces la preventiva volvió a reaccionar y los rescató para llevarlos a la barandilla, antes que los lugareños se reagruparan y fueran a reclamarlos, el jefe de la policía ordenó el traslado de los siete detenidos al Ministerio Público del Fuero Común (MPFC) de Chilpancingo.

Los habitantes de Atliaca dijeron que ya están hartos de los secuestros y actos de extorsión a que los somete la delincuencia, pero las familias de los seis jóvenes detenidos avecindados en Tixtla denunciaron que se cometió una injusticia, ya que se trata de estudiantes del Colegio de Bachilleres que solo daba una vuelta en dicha comunidad.

 Rogelio Agustín Esteban