Marilú Oviedo
31 de agosto de 2013 / 01:39 a.m.

 

Guadalupe.- • Para el abogado Horacio Moyar Quintanilla la actuación por parte de las autoridades del municipio de Guadalupe en el caso de don Eustacio Sorola Hernández fue incorrecta, ya que no se le dio el trato adecuado, pues el señor después de haber sido llevado a la Cruz Verde, necesariamente tenía que haber sido regresado a la celda para luego dejarlo en libertad.

Dijo que a las autoridades les faltó dar seguimiento, y ahora el Ministerio Público, a través de la Procuraduría de Justicia, tiene la obligación de esclarecer el caso.

 

“Yo consideró que no actuaron de la forma correcta, porque en primer término, hay testigo de una detención y debe de haber secuela de una investigación de dicho detenido, si fue trasladado a la Cruz debe de seguir una secuela, el estado de por qué lo mandaron y en qué estado se encontraba”, indicó.

 

“La autoridad debe de traerlo a las celdas y luego ponerlo en libertad, no de la Cruz Verde”, añadió.

 

Moyar Quintanilla señaló que al considerarse una muerte violenta es necesario que las autoridades digan qué fue lo que realmente sucedió.

 

“En el caso particular habría que analizar, porque es una muerte violenta por la contusión que presenta en el cráneo dicha persona, entonces es una investigación del Ministerio Público a través de la Procuraduría, que haga a través de sus agentes investigadores para llegar a la verdad… todo indica que hubo un homicidio en dicha persona”, expresó.

 

Comentó que el tema es muy delicado, pero la misma sociedad necesita saber lo que ocurrió, sobre todo para retomar la confianza en los elementos policiacos y que se haga justicia.

 

“Es una situación muy delicada lamentable, y en este caso que se abunde en las responsabilidades para ver si hay o no, y eso lo va a determinar el Ministerio Público, que es el que tiene el monopolio de la acción penal de acuerdo al artículo 21 constitucional”, manifestó el litigante.

 

El señor Eustacio Sorola Hernández fue encontrado sin vida el pasado 15 de agosto, cerca del río La Silla, en Guadalupe, dos semanas después de estar desaparecido y donde lo último que sus familiares sabían era que había sido detenido por policías municipales.