19 de febrero de 2013 / 12:28 a.m.

El perro siguió al plagiario y alertó a los padres de la niña, hasta ser rescatada.

 

Monterrey.- Gracias a su perro, una niña fue rescatada de un secuestrador que trató de plagiarla con la supuesta intención de venderla en 30 mil pesos al hijo de un notario público de Linares.

Ese caso salió a relucir este lunes, porque la Procuraduría de Justicia le ejecutó orden de aprehensión a José Luis Escobar González, de 32 años de edad, por considerarlo presunto culpable de secuestro agravado y agrupación delictuosa.

Fue el Juez quinto penal de Monterrey quien ordenó la detención del presunto delincuente que se encontraba arraigado desde el pasado mes de enero junto con su cómplice y Ana María González Ramírez, de 40 años de edad.

Según el proceso penal que integra el juzgador, fue la mujer, quien planeó el plagio de un menor y Escobar González, apodado “El Aguacate”, ejecutó el ilícito.

Él intentó llevarse a la pequeña, de siete años de edad, pero por fortuna fue rescatada por sus padres al ser alertados por su mascota "Goofy", quien lo siguió hasta que liberó a la menor afuera de su domicilio ubicado en el poblado de El Álamo, en el municipio de Santiago.

Al ser capturado por los ministeriales, José Luis delató a su tía y reveló que ella le pidió ubicar a un menor, sin precisar sexo, porque se lo había encargado José Manuel Pérez Reyes, quien es hijo del notario público número siete de Linares.

Dijo que esa persona le pidió a su familiar conseguir un niño porque supuestamente él y su esposa no podían tener hijos y a cambio le iba a pagar 30 mil pesos.

Mencionó que para eso el 26 de noviembre del año pasado se dirigió al domicilio de la familia afectada.

Comentó que lo acompañó un sujeto apodado "El Comino", y que la noche de ese día entraron a la casa de los afectados, pero solo robaron un celular y un cargador.

Agregó que la madrugada del 27 de noviembre volvió a entrar y sacó a la pequeña de su recámara, pero solo alcanzó a correr con ella unos metros, porque el perro lo atacó.

Sin embargo, al rendir su declaración preparatoria, ambos acusados alegaron haber sido víctimas de tortura por parte de los elementos de la Agencia Estatal.

Los dos aceptaron haber firmado las declaraciones que hicieron ante el agente del Ministerio Público que investigó el caso, pero rechazaron haber participado en los hechos narrados en las diligencias.

Después solicitaron la ampliación del término constitucional para tratar de demostrar su inocencia antes de que concluya el plazo que tiene para que les resuelvan la situación legal que corresponde.

Al concluir la diligencia, “El Aguacate” regresó al penal del Topo Chico, mientras que su familiar a la casa del arraigo número uno, porque cuenta con la protección de un amparo que promovió contra el traslado a cualquier centro penitenciario.

REDACCIÓN