7 de junio de 2013 / 12:30 a.m.

Mario Balotelli y Stephan El Shaarawy son los nuevos rostros de Italia.

Hijos de inmigrantes, el par de delanteros del Milan encabezará el ataque italiano en la Copa Confederaciones.

Con 42 años entre ambos, Balotelli, de 22, y Stephan El Shaarawy de 20 también forman el dueto de delanteros más joven de cualquier selección nacional de elite.

Y aunque aún no han jugado mucho juntos con Italia, ambos se acoplaron bien en el Milan en la segunda mitad de la última temporada después de que Balotelli llegó en enero procedente del Manchester City.

El Shaarawy quedó empatado en tercer sitio de la tabla de goleadores de la Serie A con 16 dianas y Balotelli anotó 12 en sólo 13 partidos.

Sin embargo, tal vez más importante que las cifras sea la imagen que proyectan dos jugadores hijos de inmigrantes en representación de un país que desde hace tiempo encara el problema del racismo y la discriminación.

Balotelli nació en Sicilia de inmigrantes ghaneses antes de ser adoptado por una familia italiana. El Shaarawy, nacido de madre italiana y padre egipcio en el poblado de Savona de la región de Liguria, lleva el apodo de "El faraón".

Balotelli es blanco constante de insultos racistas durante los partidos de la Serie A, y en ocasiones también en los encuentros de la selección nacional. En mayo, por primera vez un encuentro de la liga fue suspendido —aunque sólo por un par de minutos en la segunda mitad— debido a coros racistas dirigidos a él.

"Dicen que el fútbol está combatiendo el racismo, pero al ver las reglas a mí no me parece que sea así", señaló Balotelli. "No se hace lo suficiente. Todo lo que han hecho es darle al árbitro el poder de suspender un partido en casos en que se escuchan ciertos coros. Pero el hecho es que lo que él siente puede no ser lo mismo que lo que yo siento. ¿No sería yo el que debería decidir si un insulto es considerado racista o no?"

No pudo jugar para las selecciones Sub-15 y Sub-17 porque no le fue posible solicitar la ciudadanía italiana hasta que cumplió 18 años, de acuerdo con una ley que la ministra de Integración Cécile Kyenge —la primera ministra negra en el gabinete de Italia— intenta modificar.

Desde que comenzó a jugar para Italia, Balotelli ha tenido un desempeño devastador. Sus dos goles en el triunfo por 2-1 de la selección sobre su par de Alemania en las semifinales de la Eurocopa el año pasado fueron una demostración de su poderío.

Mientras tanto, el diminuto El Shaarawy se destacó en la primera mitad de la temporada de la Serie A después de que el sueco Zlatan Ibrahimovic pasó del Milan al París Saint-Germain. Con 14 goles, "El faraón" ya era el mejor anotador a mediados de la campaña, y también se granjeó elogios por su disposición a desplazarse cancha abajo para ayudar a la zaga.

Sin embargo, su desempeño mermó en la segunda parte de la temporada y la prensa local conjeturó que estaba cansado.

"No es cierto que esté cansado", dijo Cesare Prandelli, el seleccionador italiano. "La información que tenemos dice exactamente lo contrario: que es uno de los jugadores con mejor condición física. Es evidente que al final de la campaña sufrió un declive mental. Tanta gente dijo que estaba cansado que al final él también se convenció de que estaba cansado".

Otro jugador de la selección italiana, el zaguero de reserva Angelo Ogbonna, es hijo de inmigrantes nigerianos.

Así, ahora que Antonio Cassano está fuera de la selección nacional desde la Eurocopa 2012, el ataque de Italia está en los botines de Balotelli y El Shaarawy.

Ap