4 de marzo de 2013 / 11:00 p.m.

Guadalajara • Cuando Pablo Berger dio forma a Blanca Nieves, tuvo en mente una historia que lo mismo pudiera disfrutar su pequeña hija que representar un homenaje a los grandes realizadores del cine silente, pues se considera admirador de la época cinematográfica de los años veinte que dio salida a figuras como Abel Gance o Víctor Sjöström.

"Antes que director soy espectador y tengo una debilidad por el cine mudo, en esa época el montaje era protagonista y antes de Eisenstein (Serguéi) hubo otros directores que rompieron con el lenguaje, Víctor Sjöström; así que, entre otras cosas, la película es un homenaje al cine mudo", comentó el realizador de Blanca Nieves, durante su visita a México.

Y es que, "los directores no nos podemos olvidar de nuestros ancestros, Blanca Nieves es como un ataque terrorista al cine de hoy. Algo pasa en el aire, si películas como El artista y Blanca Nieves tienen éxito en el mundo, siendo en blanco y negro, eso es buena noticia.

"Pero tampoco somos los primeros en hacerlo, lo importante no fue hacer una película muda y en blanco y negro, lo importante fue hacerla para el gran público, porque estas películas tiene múltiples capas, es para el espectador más exigente y para les espectador más relajado", añadió el español.

Sin duda, el mayor crítico para la historia fue su pequeña hija, pues fue ella quien lanzó el primer comentario sobre la obra de Pablo, "lo primo que me dijo es 'está chula', después la vio junto a sus compañeras del colegio, ha sido un placer inmenso poder trabajar para ella".

La cinta protagonizada por Daniel Giménez Cacho y Maribel Verdú tendrá su estreno comercial en México a finales de mayo, pero también pisará otros terrenos como Brasil, Venezuela, Japón, Australia y muchos más, "sin pretensión alguna, yo hago películas para que las vea el mundo entero", dijo Pablo, quien arrasó con las categorías más importantes del premio Goya.

IVETT SALGADO