19 de junio de 2013 / 10:09 p.m.

Cientos de miles de personas se han manifestado en las calles de varias ciudades en la última semana, justo cuando las miradas del mundo están en Brasil para la Copa Confederaciones, un torneo que sirve como fogueo para el Mundial.

Las manifestaciones, mayormente pacíficas pero con algunos brotes de violencia, crecen como una expresión de protesta y frustración hacia el gobierno por la corrupción y la falta de inversión en servicios básicos, mientras aumentan los impuestos y hay enormes gastos para los torneos de la FIFA.

"Están vinculando (las protestas) con la Copa Confederaciones", dijo Blatter en una entrevista con la cadena brasileña Globo TV. "Entiendo que la gente no esté contenta, pero no deben usar el fútbol para que escuchen sus exigencias".

Manifestantes bloquearon el miércoles el principal acceso al estadio Castelao, en la ciudad nororiental de Fortaleza, donde se jugaba el partido entre Brasil y México. Los autobuses oficiales de la FIFA tuvieron que llegar por una ruta alterna y con escolta policial.

"Es imposible perder el control", comentó Cesar Alvarez, subministro de comunicaciones de Brasil. "No diría que hemos perdido el control".

Las pancartas de los manifestantes en Sao Paulo y Río de Janeiro critican los gastos para el Mundial, contrastados con la falta de mejoras en la infraestructura del país.

El gobierno calcula un casto de 13.300 millones de dólares en los estadios, renovaciones de aeropuertos y otros proyectos para el Mundial, de los cuales unos 3.500 millones son para instalaciones deportivas.

"Brasil pidió organizar el Mundial", recordó Blatter. "No le impusimos el Mundial a Brasil. Ellos sabían que para organizar un buen Mundial, tendrían que construir estadios".

"Pero dijimos que no serían sólo para el Mundial. Además de los estadios hay otras obras, carreteras, hoteles, aeropuertos... cosas para el futuro. No sólo para la Copa del Mundo".

Por el momento no hay indicios de que las mayores manifestaciones desde el fin de la dictadura (1964-85) vayan a desaparecer, por lo que las autoridades se preparan para que miles de personas se manifiesten el jueves afuera del estadio Maracaná de Río de Janeiro antes del partido entre España y Tahití.

El gobierno asegura que las manifestaciones son "criticadas por la gran mayoría".

"No permitiremos que algunas protestas violentas afecten las protestas legales de un país fuerte y con una democracia en crecimiento", afirmó Alvarez.

"Esto significa que tenemos que mantener la seguridad tanto en lugares públicos como privados. Tenemos que garantizar el derecho a las comunicaciones y la circulación. No queremos ver autobuses y vehículos incendiados".

El comité organizador de la Confederaciones aseguró que los fanáticos no tendrán problemas para entrar al Maracaná el jueves, pero señaló que le preocupa la seguridad en las calles después del encuentro.

"Le sugerimos a nuestros fanáticos que se queden (dentro del estadio) un poco más de tiempo después del partido, porque hay muchas alternativas de entretenimiento", indicó el vocero del comité organizador, Saint Clair Milesi.

No se sabe si los televidentes alrededor del mundo verán cualquier protesta que se produzca dentro de la cancha.

"Estamos concentrados en los jugadores y los protagonistas del partido", indicó Niclas Ericson, jefe de televisión de la FIFA. "Nuestra producción se concentrará en el partido".