14 de marzo de 2013 / 11:08 p.m.

Acapulco de Juárez • Un centenar de integrantes de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), mantienen bloqueado el principal acceso al Cereso de Acapulco, y exigen la libertad de Rocío Mesino.

Lo anterior luego de que ayer la dirigente de la OCSS, Rocío Mesino, fuera detenida por efectivos de la Procuraduría General de Justicia de Guerrero, que le imputan el delito de homicidio.

Desde las nueve de la mañana un centenar de militantes y familiares de la ex regidora por el PRD, colocaron un autobús frente a la entrada del Cereso de “Las Cruces” en Acapulco, y al menos un centenar de hombres y mujeres se han apostado en el principal acceso a la cárcel de Acapulco.

Con pancartas y cartulinas, que pegaron en el autobús exigen la liberación de la dirigente ya que consideran que culpable no de los delitos que se le acusa, y aseguran que se trata de una presa política.

“Exigimos su libertad, porque ella es inocente de todo lo que se le acusa”, sostuvo su Eugenia Mesino, hermana de la lideresa de la organización campesina, que llegó al puerto con un autobús lleno de seguidores.

En una manta de tres metros se lee con letras rojas y negras “Rocío Mesino, Libertad”, que además fue colocada en el alambrado que delimita el Cereso y las instalaciones policiales que colocaron los inconformes.

Los manifestantes aseguran que la detención de Rocío Mesino, fue ilegal y arbitraria por parte de los agentes de la Policía Ministerial.

Asegura su hermana Eugenia Mesino, que la detención ocurrió la tarde de ayer mientras la líder se dirigía al ayuntamiento de Atoyac de Álvarez.

“No la agarraron con orden de aprehensión ni con nada, se la llevaron a jalones, ellos no presentaron ninguna orden, la bajaron a empujones y se la llevaron”, dijo su pariente.Al mismo tiempo medio centenar de elementos de la Policía Antimotines del Gobierno del Estado mantienen vigilancia en el acceso.

Antes sobre la calle del Futbol se instalaron dos retenes de elementos de la Policía Municipal y de Soldados del Ejército Mexicano que revisan vehículos del servicio público y particulares.

JAVIER TRUJILLO