16 de mayo de 2013 / 03:23 p.m.

Monterrey • En varias ocasiones volvieron a nacer… así podría resumirse lo sucedido a los cuatro tripulantes del avión que cayó sobre una bodega, la tarde de ayer, en el Autódromo Monterrey, y que dejó sólo daños materiales en la aeronave y el inmueble.

En un recorrido realizado por Joel Sampayo para Milenio, durante esta mañana en la zona del percance, se pudo apreciar a detalle lo que vivieron el piloto, copiloto y las dos pasajeras del avión Cherokee 140 con matrícula XB-KCD, luego de despegar de una de las pistas del Aeropuerto del Norte, ubicado muy cerca del lugar del accidente.

Según las primeras investigaciones, el piloto Juan Juárez Saldaña despegó con asistencia del copiloto Juan Carlos Rocha Argumedo, y llevaba dos pasajeras identificadas únicamente como ‘I. Amezcua’ y ‘A. Amezcua’, presuntamente hermanas. Iba a realizar un vuelo local, es decir, con origen y destino en el mismo aeropuerto.

Y fue aquí donde empezó el drama, luego de dejar la pista 11-29 de la terminal aérea rumbo al oriente, la aeronave fue vista volar a unos veinte metros del piso y a un kilómetro 700 metros de surcar el aire impactó con su tren de aterrizaje contra unos cables, junto a una subestación eléctrica, antes de clavarse literalmente en el techo de lámina de una bodega.

Por primera ocasión se podría decir que la libran, ya que barrieron con el tren de aterrizaje con unos cables de 13 mil voltios; posteriormente y segunda ocasión de supervivencia fue al superar la fuerza del impacto en el techo de la bodega, aquí una viga aguantó el peso de la aeronave.

Pero por si no fuera poco, la fortuna siguió de su lado, el avión derramó combustible el cual no ardió y por último sólo el copiloto sufrió algunos golpes y rasguños y para cerrar fueron rescatados por medio de un montacargas industrial, el cual fue habilitado con una de las taquillas del Autódromo, tipo caseta, para bajarlos del techo de la bodega.

Fue así como un accidente, muy aparatoso, quedó sólo en daños materiales.

CON INFORMACIÓN DE JOEL SAMPAYO