12 de noviembre de 2013 / 11:21 p.m.

El receptor de los Chiefs de Kansas City Dwayne Bowe fue arrestado en las afueras de la ciudad durante el fin de semana, acusado de conducir a exceso de velocidad y de posesión de marihuana, lo que pone en duda su participación en el crucial duelo de su equipo el domingo ante los Broncos de Denver.

Bowe fue obligado a detenerse porque conducía a 75 kilómetros por hora en una zona donde el límite es de 55, dijo el martes la policía del suburbio de Riverside. Las autoridades dijeron que un agente percibió "un fuerte aroma a marihuana" y pidió a Bowe y a dos pasajeros que bajaran del auto.

La policía usó a un perro entrenado para buscar sustancias ilegales, y encontró una bolsa y dos envoltorios, al parecer con marihuana, dentro de la cartera de Bowe. Uno contenía 6,6 gramos de la sustancia y el otro 3,8.

Bowe fue acusado de conducir a exceso de velocidad y posesión de una sustancia controlada, informó la policía. Pagó una fianza de 750 dólares y deberá presentarse ante la corte el 18 de diciembre.

El vocero de los Chiefs Ted Crews dijo que el club está al tanto de la situación pero declinó hacer mayores comentarios.

No está claro si Bowe podrá jugar el domingo. Aunque los castigos han variado, tradicionalmente el comisionado Roger Goodell ha suspendido durante un partido, sin paga, además de una multa equivalente al sueldo de un encuentro, a los jugadores detenidos por posesión de marihuana.

En 2009, Bowe fue suspendido durante cuatro juegos por infringir la política de drogas que mejoran el rendimiento de la NFL, tras ingerir lo que su agente llamó un suplemento para perder peso. No obstante, esa política es distinta a la de consumo de sustancias como el alcohol y otras drogas.

Los invictos tuvieron el martes libre antes de regresar a los entrenamientos para su compromiso del domingo por la noche contra los Broncos, a quienes aventajan por un juego en el liderato de la división Oeste de la Conferencia Americana.

En 2010, Bowe atrapó 15 pases para touchdown para ser el líder de la liga, y fue convocado al Pro Bowl. Al año siguiente atrapó 81 pases, lo que fue suficiente para que en la pretemporada consiguiera un contrato de cinco años por 56 millones de dólares.

AP