Rigoberto Juárez
11 de enero de 2013 / 08:00 p.m.

El inicio de la última práctica de Atlas fue tenso. El técnico Tomás Boy reprendió de fea manera al volante Luis Alonso Sandoval, justo cuando el equipo se preparaba para comenzar el entrenamiento.

El Jefe, quien denotaba no estar de buen ánimo, enfureció al llegar a la cancha dos y no ver dentro de ella al Negro; el estratega de los Zorros preguntó dónde se encontraba Sandoval, y su molestia fue grande al escuchar que éste se encontraba en la enfermería por orden del masajista Guillermo López.

Ante la furia de su técnico, Alonso Sandoval abandonó la enfermería y se enfiló rumbo al terreno de juego, y justo allí, el estratega lo regañó y le dejó en claro que él es el que manda, y si no acataba sus órdenes se iría del club.

Tras el incidente, el Negro y el resto del equipo realizó la práctica con normalidad, cerrando así la reparación de cara al duelo de mañana ante los Tuzos del Pachuca, en la presentación atlista ante su gente.