20 de noviembre de 2013 / 01:44 a.m.

 

Monterrey.- Como muy buen alumno, serio y aplicado, fue calificado el menor Jesús Alejandro Casas Cortés, quien permanece delicado en el hospital de Zona número 21 del Seguro Social.

El jovencito, quien fue baleado por su hermano de 11 años la tarde del pasado domingo en Apodaca, cursa el segundo grado en la Escuela Secundaria Técnica número 102, “Edmundo Guajardo Acosta”.

Allí lo esperan sus compañeritos y profesores, quienes tienen la esperanza de que el alumno, de 13 años de edad, pueda recuperarse y retome sus clases.

Un maestro del taller de Contabilidad comentó, fuera de entrevista, que Casas Cortés siempre ha sido un estudiante aplicado y con buenas calificaciones.

Indicó que la noticia del lamentable incidente lo sorprendió, al igual que a toda la plantilla docente, pues el menor siempre había mostrado una conducta intachable.

Recalcó que en él siempre han observado una buena disposición, al igual que por parte de sus padres, siempre al pendiente de su desarrollo escolar.

La mañana del martes se buscó entrevistar a algún maestro o al director de la escuela, pero ellos expresaron no estar autorizados para dar declaraciones en torno al hecho.

Los vecinos del niño afectado, por su parte, también declinaron hacer comentarios con respecto al caso que mantiene grave a Jesús Alejandro.

Ellos argumentaron estar impedidos para hablar, pues la familia del lesionado les pidió no intervenir y conducirse con respeto.

Este martes ya no se observó el cartelón en la fachada de la casa, donde los familiares hacían un llamado a sus vecinos para que acudieran a donar sangre al hospital donde atienden a Jesús.

Ningún integrante de la familia ha aceptado dar entrevista a los medios informativos, pues ellos se mantienen al pendiente de la salud del jovencito.

Este caso se registró minutos después de las 19:00 horas del domingo 18 de noviembre en la casa marcada con el número 534 de la calle Lila, en la colonia Hacienda Las Margaritas, en Apodaca.

Jesús Alejandro recibió un disparo en la cabeza con una pistola calibre .38, que está asignada a su padre, Alejandro Casas López, de 37 años y quien labora como policía en el municipio de San Pedro.

En primera instancia trascendió que los hermanos habían discutido y se produjo el ataque en una de las habitaciones, mientras el papá se hallaba en otra parte de la casa.

Sin embargo, horas después se dio a conocer que probablemente el disparo se produjo en forma accidental, cuando José Eduardo tenía el arma en sus manos.

Agustín Martínez