28 de mayo de 2013 / 03:46 p.m.

El presidente del Congreso local, Luis Fernando Castellanos Cal y Mayor, informó que se buscan acuerdos para una posible reubicación de más de 300 tzotziles desplazados del municipio de Venustiano Carranza.

Luego de los enfrentamientos del 5 de mayo pasado, aseguró se ha reforzado la seguridad en la cabecera municipal, donde hay presencia permanente de diferentes organismos policiacos federales, estatales y municipales.

A la vez, dijo, se ha instalado una mesa de conciliación y diálogo con el grupo de desplazados que se encuentra en las instalaciones del Instituto de Protección Civil para el Manejo Integral de Riesgos de Desastres y el gobierno del estado.

El legislador por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) detalló que se trabaja en el establecimiento del estado de derecho y la aplicación de la justicia, ""lo cual no es fácil porque se sindican a más de 100 agresores materiales, intelectuales y cómplices"".

""No queremos inocentes en la cárcel, queremos que en realidad se castiguen a quienes saquearon casas, quemaron viviendas, incendiaron autos, mataron a dos personas y lesionaron a varias más"", comentó.

Aseguró que las víctimas señalan principalmente a la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ) fracción Casa del Pueblo, como los principales agresores de la expulsión ilegal de más de 300 personas.

Mencionó que se aborda cuál va a ser el futuro de estas personas, en cuanto a su reubicación o su retorno, pues en este momento no hay garantías para el regreso de los desplazados a sus hogares, lo cual es también recomendación del Consejo Estatal de los Derechos Humanos (CEDH).

Incluso los mismos desplazados saben que no hay condiciones para una vida digna en sus casas con un eventual retorno, pero no pueden estar así toda la vida, por lo que ellos generan propuestas de reubicación en tierras comunales distantes del lugar del conflicto.

Admitió que el tema es complicado y muy complejo, esta es la séptima expulsión de la organización Casa del Pueblo por diferencias agrarias, de intolerancia y la generación de cuotas de poder que genera estar al frente de la agrupación campesina.

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