9 de junio de 2013 / 01:29 p.m.

Aunque el concepto legalmente ya existe, el Congreso del Estado y otras instancias no han realizado las homologaciones jurídicas necesarias.

 

Monterrey • Cuando un niño o adolescente no puede estar con sus padres lo mejor es que esté con una familia antes de llegar a una casa hogar, según dice la Declaración de los Derechos de la Infancia.

Bajo este precepto Nuevo León podría ser el primer estado del país en el cual se formalicen mediante reformas al Código Civil las familias sustitutas o solidarias.

Esta figura ya está prevista en la Ley de Protección de Derechos de Niños y Adolescentes del estado de Nuevo León desde 2008, pero no se han realizado los ajustes a otras normas.

En el artículo 44 de esta ley, dice que cuando no exista un ambiente familiar de estabilidad y bienestar, los intentos de la comunidad por ayudar a los padres en este aspecto hayan fracasado y la familia extensa no pueda ya cumplir esta función, se deberá recurrir a otras posibilidades de colocación familiar, entre ellas la adopción y las familias sustitutas.

En este esquema, los menores se integran temporalmente a otra familia, sin que sus padres renuncien a su tutela, y bajo ciertas normas jurídicas que a la fecha, aún no han quedado resueltas.

Lo anterior no ha impedido que esta práctica se lleve a cabo y actualmente ya son 17 familias integradas de este tipo, mediante mandato judicial, parejas que deciden abrir las puertas de su casa a uno, dos o más integrantes y proporcionales un entorno sano, con posibilidades de éxito en la vida.

Además de ello, 26 parejas actualmente se preparan para recibir una certificación para operar como familias solidarias en el Desarrollo Integral para la Familia (DIF), detalla Alejandro Morton Martínez, director del Centro Capullos.

"El derecho a vivir en familia es uno de los principales que tienen los niños y adolescentes. El hecho de que haya tantos niños en instituciones de algún modo violenta esto".

"Este programa de familias solidarias trata de dar cumplimiento a este mandato que tenemos, para que los niños vivan en un entorno natural", explica Morton.

En este esquema, la familia biológica no tiene causales para perder la patria potestad del o los hijos, y por ello también puede visitarla e interactuar con ellos.

Sin embargo, la necesidad de formalizar el estatus de familia solidaria o sustituta llevará a la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, así como a varias casas hogar y organizaciones a plantear en breve esta reforma urgente en el Congreso del Estado.

Proyecto Esperanza

Cuando la Ley de Protección a los Menores en Nuevo León aun no era ni siquiera una idea, la asociación Back to Back se convirtió en la pionera de las familias sustitutas o solidarias.

Lo que es más, 120 jóvenes han egresado del programa Esperanza, que desde hace 10 años, anterior incluso a la legislación, opera en una quinta en Los Cristales, comunidad del municipio de Monterrey.

Adolescentes que ya no tienen un espacio en las casas hogar y que entran a este proyecto en el que se les ofrece no sólo el sustento y la posibilidad de tener una preparación profesional, sino también volver al seno de una familia.

Juan Porto, director del programa y actualmente tutor de seis jóvenes (16 más han pasado por su casa) explica que la organización al principio tenía como objetivo colaborar con las casas hogar en sus necesidades físicas y de personal.

Acudían a realizar respiración de los espacios y a convivir con niños y adolescentes hasta que la necesidad de una alternativa fue difícil de obviar y de allí, con la colaboración de algunas iglesias cristianas y misiones norteamericanos, comenzó a construirse el espacio, donde ahora habitan 32 jovencitos en seis casas distintas.

"Nosotros tratamos de fungir lo más que podemos como una familia, entonces cuando tú recibes a alguien es de modo incondicional (…), siempre tratamos de buscar el ideal, pero es muy complicado medir el éxito, digamos que lo que queremos son seres integrados, que sean capaces de ser buenos para la sociedad", dijo.

Porto y los tutores que colaboran con él fueron también asesorados por una institución costarricense en sus inicios y ahora son quienes apoyan al DIF a buscar los mejores esquemas bajo los que este modelo pueda salir al alcance de todas las familias que quieran colaborar y cumplan los requisitos necesarios para ello.

"Éste es un proyecto muy ambicioso y muy caro, mantener un joven en la universidad no es barato ni fácil; nosotros hacemos labores para recaudar fondos, pero además en nuestra labor de tutores debemos tener un empleo, porque los jóvenes necesitan una referencia de que somos trabajadores, para que ellos tengan un vínculo natural de un tutor que trabaja", explica.

Juan Manuel combina sus labores en el Proyecto Esperanza con la consultoría en desarrollo organizacional, es guía certificado en senderismo, y en los cursos que imparte en muchas ocasiones sus principales ayudantes son los chavos que viven en su casa.

"Hay muchos niños que necesitan una familia, más de mil en las casas hogares, la gente que quiera involucrarse debe acercarse y hagamos de Nuevo León el primer estado del país que empuje esta causa", puntualiza.

ClavesSobre el esquema

Bajo este esquema los menores se integran temporalmente a otras familias, sin que sus padres renuncien a su tutela, bajo ciertas normas jurídicas que, a la fecha, no han sido resueltas.

Actualmente, 17 familias se han integrado a esta figura mediante mandato judicial; 26 parejas más se preparan para recibir la certificación para operar como familias solidarias en el DIF estatal.

La necesidad de formalizar el estatus de familia solidaria o sustituta llevará a la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia y otras organizaciones a plantear en breve las reformas necesarias ante el Congreso local.

DANIELA MENDOZA LUNA