31 de enero de 2013 / 02:24 p.m.

Monterrey • Luego de que en el año 2003 Nuevo León experimentó el primer pico en ejecuciones relacionadas con el crimen organizado con 31 casos, al año siguiente las autoridades implementaron el operativo Código Rojo y desde entonces han creado la Policía Metropol, la acreditable, el Mando Único y la Fuerza Civil, sin conseguir los resultados que demanda la población.

Los principales delitos de alto impacto han tenido una escalada constante al alza hasta el año pasado, cuando algunos hechos como las ejecuciones y los robos de vehículos experimentaron bajas, pero la percepción sigue siendo de inseguridad.

Y aunque la primera alza notoria de ejecuciones empezó a verse en el año 2003, ya desde 2001 los ajustes de cuentas comenzaron a presentarse, pues en ese año hubo ocho víctimas mortales; en 2002 llegó a 24 y el año siguiente se rompió el récord con 31.

Desde entonces, las autoridades locales y más tarde las federales, se han abocado a crear mecanismos, políticas públicas, leyes y estrategias para combatir el mal que ha marcado la agenda.

Así, el 29 de abril de 2004, el entonces gobernador Natividad González Parás signó con sus homólogos de Coahuila y Tamaulipas el acuerdo para establecer el Código Rojo Interestatal, que pretendió combatir a los criminales que operaban en los límites de las tres entidades, y simultáneamente cada estado lo implementó en ciudades de su territorio.

El operativo Código Rojo, que representaba una alarma en la que se instalaban filtros en los sitios donde se cometían delitos de alto impacto y el despliegue de unidades con torretas encendidas, nunca tuvo éxito.

Las referencias que se tienen del Código Rojo son que nunca se detuvo a nadie, que fue incluso saboteado por informantes que despistaban a la autoridad y que ocasionaban caos vial.

El 2006 fue un año cruento para los nuevoleoneses y difícil para las Policías. Mientras las Policías, principalmente las preventivas, eran infiltradas por los grupos delincuenciales, jefes policiacos y policías eran ejecutados. El total de víctimas mortales del año imputables al crimen organizado fue de 55.

En 2007, las autoridades comenzaron a arraigar policías bajo sospecha de servir a delincuentes; decenas fueron consignados y cientos fueron despedidos. Treinta y seis fueron asesinados.

El 18 de febrero de ese año, dos mil 500 militares arriban a Nuevo León y Tamaulipas para iniciar el operativo Noreste que persiste –ahora con muchos menos militares- hasta estos días.

En 2008, la crisis policiaca sigue acentuándose con la corrosión de las Policías por la infiltraciones de los cárteles, las detenciones de elementos y las desbandadas.

Para 2009, las balaceras se vuelven aspectos cotidianos en la ciudad, cuatro inocentes perecen, las heridas de guerra se perciben por doquier, y a los policías se les prohíbe usar armas largas. Metropol fue un gran fracaso en un año en el que las ejecuciones aumentaron a 112, siete más que el año anterior.

En 2010, las autoridades crean la Comisión para el Mando Único, que es rechazada por San Pedro y Escobedo, en un año en donde las depuraciones policiacas aumentan, al igual que los delitos. Las ejecuciones llegan a las 620 y el robo de vehículos fue de 15 mil 493 unidades.

En 2011, que rompe récord de ejecuciones con mil 827 y de hurto de unidades automotrices con 21 mil 43, surge la nueva Policía, Fuerza Civil.

Para 2012, las ejecuciones bajan 31 por ciento y el robo de autos también desciende 47 por ciento.

COMPARATIVAEJECUCIONES

2009 1122010 6202011 18272012 1266

ROBO DE VEHÍCULOS2009 12,7972010 15,4932011 210432012 11,146

ROBOS EN GENERAL2009 20,4082010 23,3042011 21,8472012 15,820

ALEJANDRO SALAS