2 de mayo de 2013 / 05:40 a.m.

Lo que no hicieron Real Madrid y Barceloba contra los alemanes, sí lo logró Monterrey, remontar como grandes.

De estar moribundos, Rayados se levantó al final y logró la proeza de coronarse por tercera ocasión consecutiva en la Conchampios.

Indescriptible la capacidad de reacción que tuvo el Monterrey que le dio a su afición otro motivo más de estar orgulloso de su equipo.

El apoyo de su gente nunca cesó y mucho menos la esperanza de que se podía escribir una Final de ensueño se consiguió.

De la sensación de ser goleados, Rayados terminó apabullando a Santos y provocó la locura en el Estadio Tecnológico que se caía de felicidad, pues una vez más el pase al Mundial de Clubes se consumía.

A partir de ahora, El Rey Midas Vucetich y sus pupilos ya preparan sus maletas para viajar a Marruecos en diciembre.

Cinco días antes, la afición de Rayados ya había estallado en júbilo, tras el Clásico Regio a los Tigres, pero el sabor de la victoria supo mejor.

"Y ya lo ven, y ya lo ven, es para Tigres que nos miran por teve", cantaban ya con partido terminado la hinchada albiazul.

Al principio, Monterrey se vio impotente ante un Santos que lo manejó a su antojo, pero como toda Final faltaba el dramatismo.

Rayados perdía 2-0 y no se veía por donde remontara, pero faltaba el ingreso de Neri Cardozo que le dio vida al plantel.

Antes, Aldo De Nigris había descontado el marcador, pero luego Cardozo empató el global y el propio delantero regio hizo el segundo de la noche y el tercero para que Monterrey sellara este tricampeonato como histórico.

Todo era fiesta previo al encuentro, la afición, junto con La Adicción puso el color, en un pletórico Estadio Tecnológico que estaba a reventar.

Pese a que estaban en la lona con las anotaciones del colombiano Darwin Quintero y el panameño Felipe Baloy fueron losas muy pesadas difíciles de remontar.

Sin embargo, la afición siguió apoyando y sus "Rayas" le cumplieron, impidiendo que la gente de La Comarca festejara y pudiera consumar la venganza de un año atrás.

El Tec fue testigo de otra Final ganada en casa, la primera de la Concacaf reviviendo momentos inolvidables para su afición.

Al final nadie se iba, todos querían saltar de felicidad, cuando su capitán José María Basanta levantara la Copa de Campeón, que tuvo de fondo los juegos pirotécnicos y la canción clásica de fondo: “We are the Champions”.

Y así con todo el júbilo en sus gargantas y corazones, los seguidores albiazules gozaron la hazaña de su equipo y sentirlo con más ímpetu entonando los acordes del Corrido de Monterrey, y acompañando con aplausos la vuelta olímpica de sus héroes.

Anoche la mitad de la ciudad no durmió…, todo era festejo.

Raúl Villarreal