1 de junio de 2013 / 08:14 p.m.

Monterrey • Desde hace más de 20 años, el Instituto Mexicano del Seguro Social renta a particulares espacios para la venta de diversos artículos y alimentos dentro de sus instalaciones.

Aunque la institución ha solicitado retirar puesteros ambulantes que hasta el miércoles pasado permanecían afuera de sus instalaciones, el IMSS expide permisos de arrendamiento para que comerciantes vendan alimentos en el interior de sus edificios.

Sin embargo, no es un hecho que se registra en todas sus clínicas, y la venta se restringe a botes de agua, café, sándwiches, alimentos nutritivos, galletas de avena o integrales.

Tal es el caso del Hospital de Altas Especialidades Número 25, enclavado en el cruce de Lincoln y Fidel Velázquez, en Mitras Norte, o el Hospital de Cardiología Número 34, con sede a unos cuantos kilómetros de ahí sobre la misma avenida Lincoln, pero en la zona de Valle Verde.

Ambos cuentan con espacios pequeños de dos a tres metros para no convertirse en un estorbo para los familiares o visitantes que acuden a ver a los pacientes.

Por el otro lado de la moneda, hay hospitales como el complejo de Ginecología y Obstetricia, ubicado en Constitución y Félix U. Gómez, en los que no fueron autorizados permisos para expender alimentos en los edificios.

“Aquí los tienen, los rentan algunos espacios interiores como un servicio a la comunidad como cafetería; claro, no estamos hablando de una cafetería del Muguerza o San José, son espacios muy pequeños, un refresco, agua, un café o un sándwich”, responde un médico sin saber que hablaba con un reportero.

“Nosotros pagamos renta al instituto, es algo que está reglamentado, es lógico que si tienes un paciente varios días internado, vas y te compras un café o un sándwich, somos particulares que rentamos un espacio, eso pasa en todas partes de México, un familiar tiene uno en el DF”, agrega uno de los encargados de uno de los espacios a pregunta de MILENIO Monterrey.

El encargado vende agua y algunos sándwiches bajo ciertas normas que no aparecen en el portal de Transparencia del IMSS.

Usando una analogía, los pequeños espacios son como los que rentaría la Central de Autobuses a un particular para instalar un puesto de revistas donde se paga el arrendamiento que significan en este caso, ingresos para el IMSS bajo ciertas reglas.

“No en todos hay, porque si es un hospital muy chiquito, no; no hay margen de espacio ni nada, sino que haya un espacio muy grande, y si hay comercios afuera, pues no conviene, además, el IMSS no te lo renta”, indica uno de los responsables que vende en una de las clínicas.

“Yo quise vender en la 4, que está acá en el centro de Guadalupe, o en la 17, por la colonia Pedro Lozano, pero no convenía porque hay puestos y comercios afuera de las clínicas”, refirió el comercian.

ClavesEliminan chatarra

La venta en los hospitales no es generalizada, y se restringe a botes de agua, café, sándwiches, alimentos nutritivos, galletas de avena o integrales.

Tal es el caso del Hospital de Altas Especialidades Número 25, en el cruce de Lincoln y Fidel Velázquez; o el Hospital de Cardiología Número 34, con sede a unos cuantos kilómetros de ahí sobre la misma avenida Lincoln, pero en la zona de Valle Verde.

Por el otro lado de la moneda, hay hospitales como el complejo de Ginecología y Obstetricia, ubicado en Constitución y Félix U. Gómez, en el centro de Monterrey, en los que no fueron autorizados permisos para expender alimentos.

Eduardo Mendieta Sánchez