19 de febrero de 2015 / 03:05 p.m.

México.- El domingo 8 de febrero soldados del 54 batallón de Infantería ingresaron a un rancho del ex alcalde de Huatulco Lorenzo Lavariega: los militares buscaban armas. Así lo reconoció el político en su página de Facebook.

Y los soldados, debido a una denuncia ciudadana, también buscaban drogas empaquetadas o sembradíos de estupefacientes. El precandidato de Andrés Manuel López Obrador escribió en la red social que en esa propiedad, ubicada en Bajos de Coyula (localidad de menos de 800 habitantes), a media hora del aeropuerto de Huatulco, solo se cultiva "maíz, frutas y hortalizas". Papaya es lo que se siembra oficialmente ahí, según detallan lugareños.

Un día después del operativo del Ejército, Lavariega, quien ha sido imputado por habitantes de Huatulco por tener presuntos nexos con el crimen organizado (con el cártel de los Beltrán Leyva, lo cual él niega), y por encubrir delitos del ex jefe de policía local (su primo, Jorge Lavariega, actualmente preso), subió un texto a Facebook en el que se queja de los militares, a quienes califica de "excesivos" e "intimidatorios".

Según él, mujeres y niños sufrieron "una crisis nerviosa". El hombre, apuntalado por López Obrador desde enero, aseguró que no se trató de "un cateo", ya que no había orden de algún juez. Por ello, insinuó que el gobierno puede estar utilizando al Ejército con "fines políticos".

Lavariega, quien según los huatulqueños era pescador y tenía una pequeña marisquería antes de ingresar a la política, narra así lo ocurrido con el Ejército:

"Con relación al acontecimiento de ayer 8 de febrero, alrededor de las 15:00 horas, dos vehículos del Ejército mexicano, con aproximadamente 15 elementos uniformados, provenientes del 54 batallón de Infantería, ingresaron a un predio, propiedad de la familia Lavariega, el cual se ubica en Bajos de Coyula y que es utilizado para el cultivo de maíz, frutas y hortalizas. Con el argumento de realizar un recorrido de vigilancia en la zona, preguntaron acerca de las actividades que allí se llevan a cabo, la presencia de diferentes vehículos y la posibilidad de que allí hubiera armas", contó en su página de Facebook.

"En el momento —prosigue su relato— que arribaron los elementos del Ejército, compartíamos el pan y la sal con amigos y familiares, como lo hacemos normalmente cada domingo. Por tal motivo los presentes, principalmente las mujeres y los niños, sufrieron una crisis nerviosa derivada del protocolo excesivo e intimidatorio con el que se condujeron los elementos del Ejército".

Lavariega, quien en épocas del presidente Miguel de la Madrid fue priista, dice que lo interrogaron:

"Después de contestar a sus preguntas, las cuales se desarrollaron en un lapso de 30 minutos, se retiraron del lugar".

Luego critica a los soldados:

"He manifestado ante diversos medios de comunicación que celebro si el motivo del ingreso responde a una estrategia de seguridad en la zona, pero rechazo los métodos intimidatorios que utilizan en su actuar, porque generan alarma y descontento.

"Aclaro que el Ejército no entró a realizar un cateo, como se han encargado de difundir algunas personas mal intencionadas que no poseen la información suficiente para emitir su opinión. No hubo actos de cateo, porque tampoco hubo una orden judicial de por medio".

Según Lavariega, el operativo militar pudo tener tintes político-electorales:

"Por coincidir este acontecimiento con el periodo de precampaña electoral, ha circulado información acerca de que esto puede ser una acción premeditada para afectar el proceso político en el que participo. Afortunadamente el Ejército mexicano es una institución que se caracteriza por sus principios. Sería lamentable afirmar que está siendo utilizado con fines políticos".

Finalmente, niega que vaya a dar marcha atrás en su precandidatura:

"Asimismo, me han preguntado sobre la posibilidad de renunciar al proceso político electoral en el cual me encuentro participando, y aprovecho la ocasión para confirmar que permanezco firme en mis aspiraciones".

"El Abarca de Huatulco", le espetaron lugareños durante un mitin en el que participaba hace días junto a López Obrador. Exhibieron pancartas que decían lo mismo y que le imputaban actos de corrupción. Un grupo de inconformes le impidió hablar. Y es que Lavariega tiene una historia. Él y sus policías. O varias historias...

FOTO: Facebook

TEXTO: JUAN PABLO BECERRA ACOSTA/MILENIO