Redacción 
23 de agosto de 2013 / 10:05 p.m.

Ciudad de México • Los turistas y capitalinos con vuelo programado para hoy buscan formas desesperadas de llegar al aeropuerto. Unos se han bajado del taxi con su maleta, otros se han subido a camionetas de la Policía Federal. Todos están desesperados. Todos están enojados.

Cuando se enteraron del bloqueo de los profesores, optaron por salir lo antes posible para llegar a tiempo a la sala de abordar.

En las calles aledañas del AICM, los pasajeros abordan las cajas de camionetas de la Policía Federal para avanzar hasta las instalaciones de la central aérea.

Una de las pasajeras es Catalina Arias, quien tiene programado un vuelo a Los Ángeles en punto de las seis 40 de tarde. Tras caminar media hora con dos maletas, se encontró con los policías que la ayudaron a avanzar.

“Es un caos, háganle caso a los maestros, tenemos horas intentando llegar al aeropuerto”, explica Catalina. “Estamos quedando mal como país con muchos turistas que desgraciadamente se están llevando una mala imagen de todo esto, no estoy a favor ni en contra, pero que (las autoridades) hagan algo al respecto”.

Otro caso es el de María Ávila, cuyas vacaciones empiezan hoy. Ella y cinco de sus familiares tomaron sus maletas, salieron de casa y abordaron un taxi con prisa, porque en los medios ya circulaba la noticia del bloqueo de la CNTE.

“Vamos a Cancún, nuestro vuelo sale a las siete, tuvimos que adelantar todo”, explica mientras aborda la camioneta de la Policía Federal.

“Es un relajo la ciudad, cómo lo permite la autoridad. La verdad tengo dos horas tratando de entrar al aeropuerto a dejar a una persona que viene de viaje” comparte en tono molesto el conductor de un coche.

El bloqueo no solo afecta a los usuarios del aeropuerto, también a quienes tienen la necesidad de transitar por la zona.

“Que se vayan a hacer mamadas a su casa, que se pongan a trabajar pendejos”, dice el conductor de un automóvil.

“Póngalos a trabajar a esos maestros, porque es un caos ahorita la ciudad, mira como me tienen”, comparte la conductora de un coche que se encuentra detenido en el tráfico. Su copiloto, un perro de raza pequeña ladra mientras la mujer en tono molesto externa su inconformidad.

Una mujer que camina por la zona se suma a los inconformes “y su derecho a manifestarse esta bien, pero no atacando vías de comunicación”.