18 de enero de 2013 / 02:36 a.m.

Habitantes de Ahuehuepan, además bloquearon la carretera federal Iguala-Teloloapan, para llamar la atención de autoridades ante la inseguridad que padecen.

 Guerrero • Habitantes de la comunidad de Ahuehuepan, en el municipio de Iguala, se cubrieron el rostro con capuchas, tomaron rifles y pistolas, atravesaron un camión sobre la carretera federal Iguala-Teloloapan y solicitaron la instalación de un módulo permanente del Ejército y la Marina, pues ya no aguantan los secuestros y cobro de piso a que los somete la delincuencia organizada.

Este es el primer movimiento de autodefensa popular que se registra en el norte del estado.

Los hombres del pueblo tomaron armas de caza y se cubrieron el rostro para preservar su identidad, luego se apostaron en la carretera con la sola intención de llamar la atención de las autoridades, por lo que no revisaron las unidades de los automovilistas como ocurrió en la Montaña y Costa Chica.

La acción tuvo una duración de más de cinco horas, tiempo en el que mandos de la 35 Zona Militar, la Policía Federal, Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad Pública estatal se movilizaron hacia dicho lugar ubicado a 30 minutos de Iguala.

Hubo una reunión que se desarrolló a puerta cerrada dentro del pueblo, en la que los habitantes hicieron una larga exposición de los delitos que se cometen recurrentemente en su contra. Hablaron de asesinatos, secuestros, extorsiones, cobro de piso y la amenaza recurrente hacia las familias.

También se trasladaron funcionarios de la delegación regional de Gobernación estatal, por lo que se establecieron algunos acuerdos para regresar la tranquilidad a los pobladores.

En primer lugar se pactó la instalación de retenes o módulos de vigilancia permanentes por parte de elementos de la Marina y el Ejército, para inhibir la presencia de los grupos delictivos.

Después se planteó una reunión en la que intervengan dependencias de los tres niveles de gobierno, la que se desarrollará el mediodía del viernes en Chilpancingo.

Tras la llegada de elementos del Ejército y la Policía Federal los pobladores regresaron a sus casas, guardaron sus armas y se descubrieron el rostro.

Aclararon que nunca pretendieron tomar la justicia en sus manos, solamente buscaron una manera desesperada de llamar la atención de las autoridades y pedirles que haga su trabajo en materia de seguridad pública y persecución del delito.

ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN