15 de noviembre de 2013 / 10:01 p.m.

Monterrey.- Sabes que algo está mal cuando una película de suspenso/terror en lugar de provocar miedo a los espectadores les provoca risas involuntarias. Éste es el caso de CARRIE, nueva adaptación cinematográfica de la novela escrita por el maestro del terror: Stephen King.

Carrie White es una estudiante de secundaria que sufre bullying por parte de sus compañeros de clase, pero no es la típica víctima de este problema, ya que la joven poco a poco va descubriendo que tiene poderes telequinéticos. Por sí fuera poco, en casa tiene que lidiar con su madre Margaret, una fanática religiosa que ve al diablo y el pecado en todas partes.

Las actuaciones del reparto son buenas y cumplen. Chloë Grace Moretz capta de una muy buena manera la inocencia de su personaje, pero en el momento cumbre de la película se ve sobreactuada al querer verse como alguien trastornada. Por su parte, Julianne Moore está perfecta como la madre que al final termina dando más miedo que la propia hija. Es una lástima que ninguna de las dos pueda hacer mucho con el guión que les dieron.

El guión es el punto más débil de la cinta. Éste deja mucho que desear porque se supone que el filme es una nueva adaptación del libro de King, pero al final parece ser un remake de la película de 1976. Sin contar que las escenas fuertes que deben causar impacto en la audiencia provocan risas involuntarias. Esto se debe a diálogos que simplemente están fuera de lugar y rompen con la tensión de la secuencia.

Esta nueva adaptación de la obra creada por Stephen King es una buena oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan a este emblemático personaje. Sí ustedes esperan ver un filme completamente de terror con descuartizados y sangre por doquier, éste no lo es. CARRIE es una película de suspenso más enfocada al público joven.

CALIFICACIÓN: 6/10

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Mauricio Morales