10 de agosto de 2013 / 03:38 p.m.

Monterrey • Aunque las cifras de la Encuesta Nacional de la Comisión para Prevenir la Discriminación 2010 colocan a Nuevo León en el primer lugar de las entidades que más ejerce actos de segregación y maltrato, la Comisión Estatal de Derechos Humanos no ha registrado ninguna queja proveniente de las comunidades indígenas.

Para la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Minerva Martínez Garza, esto puede deberse a un patrón cultural de las comunidades, que al hecho de que no se presenten este tipo de casos, por lo cual el dato no puede tomarse como algo definitivo, alertó.

“Tenemos un programa especial que empezamos desde 2009, participamos en la creación de su ley y después hemos tenido reuniones con los municipios para que ya integren su comisión para que cubran las necesidades de esta población”, dijo la funcionaria.

Aseguró que las autoridades municipales que se han acercado a recibir la orientación han culminado su proceso, pero no son todas, pues todavía queda una importante lista de Ayuntamientos con tarea pendiente en lo que se refiere a la normatividad del sector indígena de Nuevo León.

Sin embargo, para Martínez Garza lo más importante ahora es pasar de los documentos a las acciones que se traduzcan en políticas públicas en beneficio de este sector de la sociedad.

“Lo más importante son las políticas públicas que realmente permitan la integración por parte de los indígenas a la comunidad”, manifestó Martínez Garza.

La presidenta de la CEDH explicó que ha habido un cambio de perspectiva en cuanto a los migrantes indígenas que llegan a Nuevo León, pues hasta hace pocos años la intención de las instituciones se enfocaba a que dejaran atrás sus costumbres nativas para que se adaptaran completamente a los usos locales.

Hoy este punto de vista se considera equivocado, expresó.

“Anteriormente se hablaba de asimilación, es decir, que la persona al llegar se asimilara a la sociedad y casi se transformara, pero esto se debe evitar, hay que integrarnos, con nuestras diferencias”, explica.

Reconoce que la tendencia de comportamiento de los ciudadanos en Nuevo León no contribuye a que los pueblos indígenas reciban el trato justo, pero señala que se tiene que seguir trabajando en inculcar los valores de la tolerancia y el respeto.

Explicó que la apuesta más importante de la CEDH son los niños, específicamente con los niños promotores de los derechos humanos que son quienes ayudan a promover este mensaje entre sus compañeros, pero también entre sus familias y vecinos.

“Vamos a sensibilizar a estas personas en sus escuelas, en sus colonias, tenemos ya un ejército de promotores, casi en todas las escuelas de Nuevo León y también en al menos siete universidades”, dijo la funcionaria.

Para la titular de la Comisión de Derechos Humanos hacer una expectativa sobre cuándo pudiera darse un cambio importante en el modo de pensar de la comunidad es una apuesta complicada, pero mientras tanto se debe seguir buscando tribunas para promover estos valores de igualdad, respeto y tolerancia para que el estado sea incluyente.

DANIELA MENDOZA LUNA