2 de diciembre de 2013 / 08:09 p.m.

Monterrey.- En el mismo lugar donde justo hace un siglo vio la luz primera, La Tía Lupita pedía a los concurrentes que iniciara la fiesta.

 

La ocasión era especial. La tía Lupita cumplía sus primeros cien años de vida y fueron más de cien sobrinos, familiares y amistades los que llenaron su domicilio en el barrio conocido como La Plazuela en Santiago, Nuevo León.

 

Nunca casó doña Lupita Almaguer Vargas. Pero en lugar de descendencia, sus hermanos le dejaron infinidad de sobrinos que le han prodigado mucho amor, a la usanza de los pueblos de Nuevo León.

 

Con pancartas, tamales, y pastel, la festejada sintió el cariño del vecindario que le respeta desde hace muchos años. Y una versión poco conocida de Las Mañanitas, entonada por doña Mila Viezca, le dio un toque especial al festejo.

 

Precisamente en el mismo sitio donde la Tía Lupita reposaba, fue donde hace un siglo nació. A los tiempos de antes, en casa. Y ahí, a 100 años de distancia, impartió la bendición a aquéllos que le han brindado "carretadas" de amor a una tía muy querida, la tía Lupita.

JOEL SAMPAYO