10 de marzo de 2013 / 06:44 p.m.

Monterrey. Con sus 87 años a cuestas, la maestra Emilia Salinas sale cada mañana a trabajar en el aula. Así lo hace desde 67 años, porque pese a su antigüedad, no tiene derecho a una pensión, porque nunca le dieron la base.

Casi siete décadas de ser maestra por contrato, la obligan a trabajar hasta el último día de su vida. No hay derecho a descanso, pues la ley no le concede su jubilación.

La maestra Salinas recibió un reconocimiento de parte de la Sección 50 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación por su larga trayectoria.

Pero a la vez, el reconocimiento fue una protesta callada por todos aquellos maestros que nunca han logrado que se les otorgue la base, que les da seguridad laboral, dijo el dirigente magisterial, Guadalupe Castillo García.

Calculó que son unos mil profesores que por su edad no reciben ya la base, y unos cuatro mil los mentores que siguen trabajando por contrato.

La maestra Emilia Salinas comenzó a trabajar hace 67 años, cuando tenía 20 de edad. Durante muchos años estuvo trabajando en la escuela de la Fundidora de Fierro y Acero, pero cuando ésta se cierra, fue reubicada a diversos planteles.

Perfectamente lúcida a sus 87 años, sigue dando clases. El día que no trabaje, automáticamente se queda sin sustento.

Redacción