IVÁN CASTAÑEDA
8 de junio de 2013 / 07:00 p.m.

Durango • Convocando a más de 60 mil personas, Maná ofreció un concierto enérgico y nostálgico, con motivo de las celebraciones por el 450 aniversario de la ciudad de Durango.

Una lluvia de relámpagos, un helicóptero vigilante rondando el escenario, gritos estridentes y chiflidos de espectadores impacientes, era el preámbulo para un concierto que se llenaría de canciones de amor, desamor y perdón.

El compás de la quinta sinfonía de Bethoveen como introducción de un show que ha dado la vuelta al mundo, fue interrumpido por la aparición de Fher (Voz), Alex (Batería), Juan (Bajo) y Sergio (Guitarra) interpretando "Oye mi amor", lo que provocó el júbilo entre los asistentes que en su mayoría entraron de forma gratuita ya que se regalaron el noventa por ciento de los boletos.

"Buenas noches Durango ya los extrañábamos un chingo", dijo Fher, vestido totalmente de negro al igual que los demás miembros de la agrupación jaliscience.

Con dos pantallas laterales y otras tres en forma de pirámide al fondo del escenario, los banda interpretaba sus éxitos, mientras los juegos de luces se coordinaban con animaciones de acuerdo a cada canción.

"Queremos felicitar a Durango por sus 450 años. La ciudad está muy bonita y nos da gusto que se este pacificando, queremos darle una luz y queremos que nuestro México esté en paz", señaló el vocalista, que fue correspondido con aplausos del respetable.

"Mariposa traicionera", "Manda una señal" y "Me vale", desató la locura entre las personas y minutos más tarde, el baterista de la banda, Alex González, impresionó con un solo.

Asimismo, un set acústico llevó a los duranguenses a un recorrido musical y al término del "unplugged", la banda ejecutó "En el muelle de San Blas" y la emblemática canción "Rayando el sol".

Por medio de aplausos, la gente pedía más canciones y fueron respondidos con "Corazón espinado" y "Labios compartidos" dando por finalizada la velada.