5 de septiembre de 2013 / 01:56 p.m.

La historia de Marcela Hernández Ponce, de 30 años, es como muchas de las que a diario ocurren en los hogares, son denunciados y hasta que ya están al borde de la muerte, es cuando las autoridades les hacen caso.

El lunes en la noche, su esposo, quien también es su primo hermano Jaime Maldonado Rodríguez, de 37 años, le dio 16 cuchilladas en el cuerpo, por celos, le quiso arrancar sus ojos verdes y es que ella trabaja pero él no desde hace dos semanas en que ebrio, chocó la camioneta de su patrón y lo corrió.

Jaime se la pasa ingiriendo bebidas embriagantes en su casa de la calle Nápoles 632, en la colonia Valle de San Francisco, en Escobedo, hogar que compartió con ella seis años.

La mujer se encuentra grave en el Hospital Universitario, se aferra a la vida y en su delirio, pregunta por sus dos hijos: Lupita de siete años e Iván, de 10.

El sábado, el sujeto le robó el dinero de su sueldo a ella, se fue de parranda y llegó hasta el domingo.

Los celos eran la causa de las constantes peleas; tres veces Jaime fue detenido por la Policía de Escobedo, pero en el Ministerio Público lo dejaban libre, “porque ella tenía que ir muy golpeada”, así le decían, con moretones visibles.

“Pos si la trataba muy mal, pero a ella no le hacían caso, hasta con collarín y moretones anduvo pero a él lo dejaban libre siempre, a ver si con esto ahora sí lo dejan en la cárcel”, comentó una joven de manera anónima, amiga de Marcela.

El miedo hacia él por golpeador, no por amor, hizo que Marcela aguantara, el amor prohibido de los primos, ahora esposos, no fue del todo aprobado por algunos familiares, pero se casaron.

— IRAM OVIEDO