8 de agosto de 2013 / 01:00 p.m.

San Pedro Garza García • Es el verano de 2012. Las 22:15. Un grupo de residentes de Carrizalejo y Veredalta se congregan enfurecidos en el acceso al Planetario. No es la primera vez… ya van tres años así.

Tras cerrar las puertas al público, el bullicio y el ruido de una flotilla de resplandecientes vehículos se estacionan dentro del Centro Cultural Alfa, sobre Roberto Garza Sada.

Se trata de una boda, dicen que es del nieto del dueño del hospital Muguerza, y el mes pasado, fue del hijo de un empresario local con la hija de un magnate norteamericano, donde acudieron junto a sus familias figuras que igual aparecen en las secciones políticas, que económicas o de sociales en los periódicos.

Comienza la música a todo volumen de un DJ invitado; en ocasiones anteriores han sonado flautistas, pianistas o alguna otra opción menos estridente.

Los residentes, en tumulto, condenan desde hace tres años el ruido y el bullicio que generan los eventos sociales, especialmente bodas, en el inmueble que de día funciona como museo para la ciencia.

“Esas bodas llevaban música o más bien grupo musical, llevaban DJ´s, porque a las 12:00 se acaba el sonido, a las bodas que fui con mi hermana, fui de invitada, fueron con DJ y otros dos con violín, arpa, flauta”, explica una asidua al Alfa, quien pide el anonimato.

Relata que de 2011 a 2013 empezó a rentarse el espacio del corredor principal que da acceso al museo de la tecnología y en los jardines para bodas y eventos sociales.

La renta incluye sólo el espacio, es decir, no contempla mesas, banquete ni servicio de ningún tipo.

"Nada más era en el jardín de una parte, un corredor para el acceso al Planetario, la pura renta sin mesas, sin sillas, sin iluminación, sin meseros, sin comida, era de 130 a 150 mil pesos.

"Eran bodas elegantes, no cualquiera paga esa cantidad, el puro corredor, y ni creas de que puedes traer tacos, cabrito o lo que tú quieres, tienes que ser en Panguea, un restaurante que da servicio y que está en Bosques del Valle, pero aparte tiene el servicio de brindarte la comida, tienen el servicio del banquete", relata.

El sonido empieza a subir de tono a partir de las 20:00 ó 21:00, un horario preestablecido después del cierre al público, no más temprano.

"Voy luego con mi padre a otra boda y desde las 9 de la noche o a las 10 empezamos, no cualquiera se casa ahí, el que se casó era el nieto del dueño que fundó el hospital Muguerza; y ya estaba saliendo con mi coche y yo sorprendida, los vecinos de la colonia Carrizalejo, ahí estaban en grupito, pidiendo que les estorbaba el ruido.

"Que les estorbaba, imagínate, y me decían que esto (la música) tenía que terminar para las 12:00 de la noche cuando mucho y así, fue en tres ocasiones, y pues a lo mejor más, te hablo del 2011 a la fecha", explica la fuente.

No se quejaban del estacionamiento, porque tienen mucho espacio para autos.

"Era gente, eran vecinos que vivían en Carrizalejo y en Veredalta, nos decían: ‘Yo vivo aquí enfrente, estamos hartos".

El switch se apagaba las 00:00 ó 00:30 y comenzaba la agitación y la algarabía con otro ruido: el ritual de vehículos que salían del amurallado Planetario.

Los vecinos seguían sin poder dormir.

EDUARDO MENDIETA SÁNCHEZ