3 de junio de 2013 / 12:46 p.m.

 

 Monterrey • Diversos casos de maltrato físico y psicológico hacia los pacientes son los que se han evidenciado en los últimos días en algunos centros presuntamente especializados en atención de adicciones, y a los cuales se les permite operar.

La falta de recursos de muchas familias que tienen a algún integrante en situación de adicciones ha provocado que éstas recurran a algunos establecimientos sin saber exactamente los métodos que utilizan para lograr la rehabilitación.

En el grupo de autoayuda Encuentro Conmigo, la Secretaría de Salud recientemente detectó graves anomalías que provocaron su cierre.

Luego de que por medio de un video se evidenció el maltrato físico en contra de los internos, la dependencia estatal realizó una visita de inspección, en la que concluyeron que no cumplía con las normas.

Sin embargo, la unidad de rehabilitación estaba certificada por el Consejo Estatal Contra las Adicciones (CECA).

La asociación civil aparece en el registro de 47 centros de rehabilitación de alcohol y drogas de la Subsecretaria de Regulación y Fomento Sanitario de la Secretaría de Salud de Nuevo León, que se encuentra disponible en el portal del Gobierno del Estado.

En entrevista, el titular de la Subsecretaría, Sergio Maltos Uro, informó que de acuerdo con los avisos de funcionamiento, son aproximadamente 70 las unidades de rehabilitación privadas que se conocen en la entidad, pero aprobadas o en proceso de, el Consejo Estatal Contra las Adicciones tiene 45 aproximadamente.

Tras salir a la luz pública las quejas sobre torturas y malos tratos en un centro contra adicciones en Monterrey, otra clínica de rehabilitación del municipio de Santiago podría enfrentar también serios problemas.

Y es que una madre de familia dio testimonio del sufrimiento al que, durante cinco meses, fue sometido su hijo de 20 años, quien padece de esquizofrenia.

Fue en marzo del año pasado cuando Juan (nombre ficticio), ingresó al Centro de Rehabilitación Esperanza de Vida, AC (CREVAC), ubicado en la colonia Las Huertas, del municipio de Santiago.

“Toqué las puertas del centro pidiendo ayuda, pidiendo comprensión, para mejoría de mi hijo, para que allí me le administraran medicamento, me le ayudaran”, comentó Mireya, madre de Juan.

Los padres de Juan pagaron 15 mil pesos mensuales para que le brindaran asistencia, alimentación y atención médica, tanto psicológica como psiquiátrica.

En el CREVAC, cuyo propietario se identificó como Andrés Mireles, con oficina en la colonia Chepevera, el joven quedó bajo la vigilancia del encargado, de nombre Édgar Encinia.

Al mes y medio de su ingreso, los papás pudieron ver a Juan a través de una pantalla. Amenazado, el muchacho no pudo decir que ya había sido sometido a golpizas.

“Hasta ese momento que yo tuve la primera visita a mi hijo, sí. Nadie me platicó a mí que estuviera pasando nada, ninguna madre, ningún padre se acercó para decirnos”, recalcó la señora.

El reglamento indica que la primera visita personal de los familiares es hasta que se cumplen los tres meses de internamiento.

Esa fecha se llegó. Juan parecía otro. Se veía extraño, pero tenía temor de revelar su sufrimiento, por temor a peores castigos.

“Lo vimos sumamente delgado, encorvado, y nos dijo que nos quería mucho, que había estado muy bien, que adoraba a la gente de ahí. Que estaba perfectamente bien. Yo no le dije nada a mi hijo, pero no le creí”, reiteró Mireya.

Por aniversario de la institución, el 14 de julio se permitió visita y convivencia de pacientes y familiares.

Para entonces, el joven ya estaba cansado de los malos tratos. Les confesó a sus padres que, al igual que a otros internos, el encargado Édgar Encinia los golpeaba, junto con otros pacientes que gozaban de privilegios.

“Haz lo que quieras. Llévame a donde tú quieras, no hay ningún problema, pero por favor, que ya no me peguen, y que por favor me den de comer, porque aquí me han pegado, no he dormido, no he comido, y me han maltratado terriblemente”, refirió la madre del interno.

Trascendió que Encinia y sus ayudantes, también jóvenes en rehabilitación, acostumbraban castigar a los internos dejándolos parados por horas, o atándolos a un tubo y golpeándolos.

Juan sufrió incluso heridas y golpes severos en la cara, el cráneo y el tórax.

“Mi hijo fue golpeado en tres ocasiones de manera muy terrible. En las demás fueron más patadas, como le llaman, puntapiés, pero hubo tres momentos de golpizas”, reveló el ama de casa.

Ahora Mireya espera que, pese al tiempo que ha transcurrido, las autoridades estatales hagan algo, que investiguen y castiguen a los responsables del centro de rehabilitación.

Ella recurrió a diversas instancias e instituciones, pero nunca encontró eco a sus palabras, por lo que decidió plantear su caso en este medio de comunicación.

Ejemplos

Luego de que por medio de un video se evidenció el maltrato físico en contra de los internos en el grupo Encuentro Conmigo, la Secretaría de Salud realizó una visita de inspección, en la que concluyó que no cumplía con las normas, y determinó cerrar el establecimiento.

Una madre de familia dio testimonio del sufrimiento al que, durante cinco meses, fue sometido su hijo, de 20 años, quien padece de esquizofrenia, en el Centro de Rehabilitación Esperanza de Vida, AC (CREVAC), ubicado en la colonia Las Huertas, en Santiago. La señora espera justicia.

Secretaría de Salud los debe regular

La Secretaría de Salud tiene la obligación de acudir cada seis o siete meses a las unidades de rehabilitación privadas para constatar su buen funcionamiento o, en su defecto, detectar anomalías que pongan en riesgo la integridad de los pacientes.

De acuerdo con el titular de la Subsecretaría de Regulación y Fomento Sanitario, Sergio Maltos Uro fue hace casi un año que se realizó una visita de inspección al centro de rehabilitación contra las adicciones Encuentro Conmigo, que se ubica en el centro de Monterrey.

Con esta visita encontraron deficiencias en la estructura del inmueble, mal manejo de medicamentos controlados e insalubridad.

“Anomalías muy graves, desde el carácter estructural, inseguridad en instalaciones eléctricas, insalubridad en preparación de alimentos, problema de manejo de medicamentos psicotrópicos que requieren una receta sin contar con ella, falta de resguardo de los medicamentos psicotrópicos, tenían acceso diferentes personas a los medicamentos”.

Recomendó a las familias de personas adictas o con enfermedades psicológicas que pretenden requerir los servicios de una clínica de rehabilitación, pedir una visita guiada antes de tomar la decisión. Sandra González/Monterrey

LORENZO ENCINAS, SANDRA GONZÁLEZ Y AGUSTÍN MARTÍNEZ