27 de marzo de 2013 / 02:29 a.m.

El organismo refirió que es un "mito urbano", ya que apenas el uno o 1.5 por ciento de las personas que acuden a las casas de apuesta son adictos al juego, pero el problema social debe atacarse desde otras vertientes.

 Monterrey.- • La Federación Mexicana de Jugadores en Riesgo, ente que analiza y previene las patologías derivadas del juego, criticó el cierre de casinos que el municipio de Monterrey emprendió semanas atrás, al advertir que estas acciones no combaten la ludopatía.

De visita en la entidad, Rita Martínez, presidenta del organismo, aseguró que apenas el uno o 1.5 por ciento de las personas que acuden a las casas de apuesta son adictos al juego, sin que las autoridades se preocupen por atacar este problema social desde otras vertientes.

“No tiene absolutamente nada que ver en relación a los ludópatas; parte de estas leyendas o mitos urbanos quiere decir que las personas piensan que todo mundo se enferma cuando va a un casino, eso es absolutamente falso.

“La parte socialmente responsable de los casinos es la que falta aquí de promover, el que se cierren casinos no tiene bajo ninguna circunstancia absolutamente nada que ver con que la cantidad de enfermos baje.

FOTOS: LUIS GARCIA

“Yo quisiera preguntarle al gobierno en cualquier instancia y en cualquier nivel qué está haciendo para proteger a la sociedad de las consecuencias derivadas a la exposición al juego”, señaló.

A decir de la especialista, la estrategia correcta pasa por el tema de salud, que proteja y detenga a las personas que ya aquejen una problemática con su modo de jugar, que de acuerdo a cifras estimadas, oscilan en 100 mil en Nuevo León.

“No tiene ningún sentido abrir o cerrar casinos, porque pareciera que esto tiene más que ver con favorecer o provocar problemas en ciertas personas o en ciertas empresas que la parte social o laboral”, consideró Martínez.

Pese a la satanización de los casinos, Martínez refirió que acudir a ellos no es un acto ilegal, ni tampoco se adquiere de inmediato la enfermedad por el simple hecho de acudir a un establecimiento.

Refirió que el 99 por ciento de los asistentes son jugadores sociales, que buscan un centro de diversión para pasar unas horas con los amigos o familia.

“No podemos nosotros pensar que una persona, si se sienta en una máquina, va a tener problemas de adicción. Sería como que si vamos a ver a Luis Miguel, entonces ya somos adictos a Luis Miguel”, ejemplificó.

Indicó que la asociación a su cargo busca fomentar una conciencia de las consecuencias que tiene el apostar sin control y citó el caso de otros países cuyas estadísticas de jugadores compulsivos va a la baja por una adecuada estrategia sanitaria.

LUIS GARCÍA