— CRÓNICA POR RODOLFO MONTES
2 de septiembre de 2013 / 03:23 p.m.

 México • En los alrededores de la Cámara de Diputados se presiente tiempo inestable; 3 mil 500 policías federales están parapetados tras murallas de acero que resguardan el recinto del Palacio Legislativo de San Lázaro para impedir que los maestros de la CNTE malogren la ceremonia de la entrega-recepción del primer Informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Para evitar cualquier contratiempo, la logística y la estrategia que se ha dispuesto contempla el uso de un helicóptero que habría de utilizar el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, para librar a los del magisterio disidente.

 

En cuanto son enterados de que esta vez no se saldrían con la suya, de que no impedirían el ingreso del secretario de Gobernación a San Lázaro, desisten en su manifestación montada en las inmediaciones del Congreso de la Unión y, a través de los altavoces, sus dirigentes ordenan replegarse y retirarse del lugar con rumbo a su plantón ubicado en el Zócalo de la Ciudad de México.

 

Pero el encargado de la política interior del país ha echado a andar un plan B que a todos sorprende. Mientras el helicóptero maniobra para descender en el helipuerto de la Cámara baja, un vehículo particular ingresa sin problema alguno por uno de los accesos a las instalaciones del Palacio Legislativo.

 

Es Osorio Chong al volante, conduciendo a baja velocidad un Nissan Máxima, con placas de circulación HLZ-6969, color gris oscuro… los mandos de la Policía Federal sonríen y bromean entre ellos: “Chamaqueamos a los de la CNTE”.

 

Así ingresó el secretario de Gobernación a la Cámara de Diputados, venciendo el cerco, manejando un vehículo particular, descendiendo de éste y subiendo 24 escalinatas que lo condujeron hasta el Salón de Protocolos del Palacio Legislativo de San Lázaro.

 

Ahí, frente a senadores y diputados de todas las fuerzas políticas, llegó a cumplir con la encomienda presidencial y, sobre todo, con el mandato constitucional de hacer entrega del primer Informe de gobierno, que comprende las acciones emprendidas por el Ejecutivo federal durante estos primeros nueve meses de gobierno peñista.

 

También les hizo ver que, por esta ocasión, el Presidente de México no haría uso de su facultad para presentar iniciativas de trámite preferente. Luego aseveró que “nadie puede imponer su verdad a los demás; las ideologías no deben estar por encima de las soluciones ni los intereses de unos cuantos, anteponerse al bienestar de la mayoría”.

 

Concluido el trámite constitucional, Osorio Chong se hizo acompañar por una comisión de legisladoras y legisladores. De buen semblante, se despidió de abrazo y apretón de mano del diputado del PAN, Ricardo Anaya, nombrado nuevo presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, a quien le dijo: “Yo ya me voy a comer, ustedes se quedan aquí, y mucha suerte”.

 

Y de nueva cuenta se subió en su vehículo del lado del conductor. Sin prisa alguna, a vuelta de rueda, salió de las instalaciones del Legislativo, mientras el helicóptero ganaba altura y las miradas de senadores, diputados y representantes de los medios de comunicación se quedaban con la información de que por su seguridad, el secretario de Gobernación viajó, ida y vuelta, en esa aeronave.

 

Ya en el pleno, como cada año, desde la tribuna legislativa, instalados en Congreso General, los grupos parlamentarios del Senado y de la Cámara de Diputados fijaban su postura en torno a estos primeros nueve meses del sexenio de Peña Nieto y el estado que guarda el país.

 

Los de Movimiento Ciudadano y PRD, en voz de Ricardo Monreal y Aleida Alavez, respectivamente, asegurando que en estos momentos México vive una crisis política y económica, que no darán marcha atrás en su posición contra lo que llaman “la privatización del petróleo y la energía”.

Los del PAN, en voz de Luis Alberto Villarreal, defendiendo los 12 años de Presidencia de la República panista; que los del PRI son los mismos de antes, los que echan mano de la política de la simulación.

 

Y los del PRI, representados por la senadora Blanca Alcalá, asegurando que “no habrá reversa” en la reforma educativa, que Pemex y la CFE no se venden.

 

Mientras, el secretario de Gobernación, a bordo de su automóvil, recibía el parte y los pormenores de un día sin sobresaltos mayores.