24 de febrero de 2013 / 01:03 a.m.

Asediados por vendedores de fierro robado, policías y grupos delictivos, este tipo de establecimientos hace coincidir en un mismo espacio la mercancía con la muerte.

 

Monterrey.- • No hay peor negocio en la actualidad, que la compra de chatarra…

Actualmente, este tipo de establecimientos generan más preocupaciones, angustias y muerte que ganancias.

En este tipo de negocios, la mercancía compuesta por fierro, papel y cartón, comparten el espacio con la muerte y la presencia delictiva.

Así como puede llegar un ladrón a vender fierros que recién robó, también llega un policía a pedir su “"cuota"”, o peor aún, pueden llegar –y ya se está volviendo común- integrantes de bandas delictivas a matar a los encargados del negocio para pedir también su cuota o, simplemente, porque se quieren quedar con el negocio.

Para muestra están los hechos más recientes, como el del 20 de febrero, cuando la delincuencia organizada asestó otro golpe en la colonia Villa de San Ángel, al norponiente de Monterrey, donde el resultado fue de seis personas fallecidas bajo una lluvia de balas y una lesionada, que fue trasladada al Hospital Universitario.

El ataque perpetrado por los desconocidos sucedió alrededor de las 13:45 horas en un negocio de compra y venta de fierro y metales en la avenida Camino Real, a la altura de la calle Fresnos.

Las víctimas resultaron ser Alfredo Flores, de 34 años, propietario del negocio, además de su esposa Juana María Villegas, de 32 años, y los hijos de ambos, José Alfredo Flores Villegas, de 15, y Osiris Michelle Flores Villegas, de 14 años, además de dos adultos hombres que eran empleados del negocio.

Alfredo Flores y su familia llegaron al negocio, procedentes de un sepelio, ya que acudieron a darle el último adiós a un compadre, que también se dedicaba a la compra de chatarra y que también fue asesinado de una forma similar.

Minutos después del ataque que dejó sin vida a Flores, su familia y empleados, vecinos del lugar dijeron estar hartos de la violencia en la zona, ya que dos meses antes, aproximadamente, otros dos hermanos, que también tenían un negocio de chatarra, fueron asesinados.

A estos hechos se suma el del 11 de enero de este año, cuando un grupo de delincuentes atacaron con armas de fuego otro local de compra y venta de chatarra; se especula que el ataque se debió al incumplimiento de “pago de cuota” al crimen organizado: el resultado fue de un muerto y dos lesionados.

El acto delictivo se perpetró alrededor de las 8:30 horas, en el negocio ubicado en la avenida Julio A. Roca y Ocaso, en la colonia Fomerrey 24.

Los ministeriales

El 15 de julio de 2012, Milenio Monterrey dio cuenta de que participar de un negocio que no está correctamente regulado tiene a más de 30 comerciantes sufriendo abuso y extorsión por parte de la Policía Ministerial del Estado.

Mediante una nota periodística de la reportera Daniela Mendoza, se publicó que, cansados de pagar rescates, que van desde los mil hasta los 15 mil pesos, decidieron alzar la voz y poner una denuncia contra los servidores públicos.

En esa ocasión, los chatarreros dijeron que, con cualquier pretexto, especialmente utilizando a una tercera persona, los agentes llegan a sus negocios a afirmar que hay mercancía robada.

RICARDO ALANÍS