18 de junio de 2013 / 04:30 p.m.

Vuelven los viejos fantasmas del funesto pasado. Hoy se realizará el sexto partido de la Serie Final de la NBA entre San Antonio y Miami, con los Spurs encabezando la justa 3-2, pero la localía en manos del Heat, y la presión por ganar del equipo de la Florida para obligar un séptimo y definitivo en su duela, son factores que podrían jugar en favor de los visitantes.

Y si en 2010 todo se reducía a finalizar a su némesis, Boston, LeBron James enfrentará el desafío de superar a los demonios de la Final de 2011, cuando otro equipo del triángulo texano, los Mavericks de Dallas, llevados de la mano del alemán Dirk Nowitzki, les pasaron por encima en seis juegos. Sus pesadillas tienen el nombre de Texas, pues en dos de sus tres Finales un equipo del estado de la gran T, lo han devuelto a la tierra.

En aquella ocasión no hubo séptimo juego porque Nowitzki tuvo una actuación de leyenda en el encuentro seis, en Miami.

Esa serie le ganó a James el calificativo de choker, o traducido, alguien que se derrota solo. No era para menos cuando el mejor jugador del planeta reaccionaba a la presión de cargar al equipo pasando el balón, y cuando se veía a Dwyane Wade reprender en la cancha la falta de entereza y enfoque del entonces tres veces MVP.

Desde que llegó Chris Bosh y James al sur de la Florida y comenzaron a planear la postración de todos los demás equipos, y ganar siete títulos, el Heat se ha enfrentado solo dos veces a ganar un sexto juego para extender su línea de vida. La segunda se dio en 2012, cuando Boston tenía a

Miami al borde de la extenuación, 3-2 en la Final del Este, con el duelo en Beantown. James respondió con noche épica de 45 puntos, 15 rebotes, poniendo a los Celtics en el armario, luego Miami avanzó. Es la evolución del liderazgo de James; y los Spurs representan el equipo que le atormentó desde 2007, negándole la coronación con Cleveland y evidenciando todos sus defectos como jugador.

Este año es similar, nadie ha estado más cerca de obnubilar a James en esa forma. La diferencia es que él ya fue campeón hace un año y ha ganado su cuarto MVP de la Liga, y ahora enfrenta una situación para la que tiene que estar listo en caso de que sus compañeros no aparezcan.

En medio estarán los Spurs, una quinteta que en cuatro Finales anteriores han enfrentado dos veces un juego seis; en 2003, ante los Nets, entonces de Nueva Jersey, lo ganaron para finiquitar 4-2 la serie, pero en 2005, ante los Pistons de Detroit, que venían a su segunda Final consecutiva, lo perdieron, aunque prevalecieron en el séptimo cotejo.

Miami tiene todo para llevarse la serie, quizá deba recordar un poco de su historia, cuando en su primera Final, 2006, perdieron los primeros dos partidos ante Dallas, solo para ganar los siguientes cuatro. El Heat puede alzarse con su segundo título consecutivo todavía, pero hoy tiene que ganar a toda costa, o prepararse para un verano de muchas incertidumbres.

Jesús Serrano