4 de diciembre de 2013 / 01:46 a.m.

Guillermo Vázquez se fue por la puerta de atrás y, hoy, ya pocos se acuerdan que le dio a la institución un título de la Copa MX, y que llevó al equipo a la Final del torneo apenas la temporada pasada (Clausura 2013).

La imagen con la que se quedó la afición cementera de 'Memo' es la de un técnico que, más allá de brindarle personalidad a su equipo, continuó en la línea gris que, desde años, ha caracterizado a La Máquina.

Pensar en el paso de Vázquez por Cruz Azul te remite, lastimosamente para su causa, al fracaso.

Por eso aquí hacemos un recuento de los principales pecados del ahora ex timonel celeste durante su estancia en la banca:

Falta de carácter

En Cruz Azul quieren un león en el banquillo. Un técnico que imponga autoridad, que grite, que se haga sentir en los partidos, tanto a sus dirigidos como al rival. Y 'Memo', de milagro, no se dormía en los partidos. El bajo perfil del timonel terminó por reflejarse en la personalidad de su equipo.

Alejado de la tribuna

Está claro que Vázquez nunca hizo un click con la afición cementera. Será su pasado puma, o su ya mencionada personalidad, pero el caso es que nunca existió esa comunión entre tribuna y timonel durante su estancia en Cruz Azul. Esto quedó en evidencia en marzo pasado, cuando 'Memo' explotó contra los seguidores que pedían su salida del equipo; "aquí nunca hay apoyo, se siente una vibra negativa totalmente, sale un jugador y le dicen de cosas. La verdad que no tengo palabras para describir eso".

Poco lucidor

Cruz Azul estuvo lejos de ser un equipo espectacular bajo la batuta de Guillermo Vázquez. Si bien el equilibrio caracterizó a La Máquina de 'Memo', la realidad es que el ritmo semilento y la falta de dinamismo de la escuadra celeste a pocos agradó.

El Azul no pesó

La marca de Cruz Azul no fue mala (5-2-2) en el A2013; sin embargo, el Estadio Azul estuvo lejos de ser una aduana insalvable para el rival que ahí se paró. La casa de La Máquina anduvo en la sintonía del equipo, como una cancha medianita, donde la tribuna nunca fue factor, pero tampoco en la cancha hicieron algo por darle valor. Vázquez, en gran parte, fue culpable de eso.

La Final perdida

La cruz de Guillermo Vázquez fue, sin duda, la manera en que dejó ir el título la temporada pasada ante América. Ni el mejor guionista dramático hubiera creado un script tan doloroso para la causa celeste: ante el rival más odiado, cuando el marcador se tenía controlado, con el sueño del fin de la sequía campeoníl a flor de piel. Ese partido marcó, y marcará, la carrera de 'Memo'.

RICARDO MAGALLÁN