31 de mayo de 2013 / 07:59 p.m.

Tommy Robredo y Nicolás Almagro se medirán en octavos de final de Roland Garros, después de que ambos lograron hoy la clasificación para esa fase.

Almagro ha vencido en los cinco duelos que ha disputado contra el catalán, el último en el torneo de Acapulco de este año.

El murciano, undécimo favorito, logró el pase para octavos de final tras derrotar al italiano Andrea Seppi por 7-6(1), 6-0, 6-4.

Su objetivo pasa ahora por meterse en cuartos de final de la tierra batida de París por cuarta vez en los últimos seis años.

Su trayectoria en esta edición de Roland Garros va de menos a más, tras haber comenzado cediendo una manga contra el austríaco Andreas Haider-Maurer.

Su rival logró la clasificación de una forma épica, tras remontar dos sets en contra al francés Gael Monfils, que dispuso de cuatro bolas de partido antes de inclinarse por 2-6, 6-7(5), 6-2, 7-6(3) y 6-2, en tres horas y 46 minutos.

La victoria de Robredo fue todo un ejercicio de fe, con un público que apoyaba a su tenista favorito, pero que no descentró el juego del catalán.

Tras ceder las dos primeras mangas, Robredo se mantuvo con vida en la tercera y en la cuarta no se descompuso pese a que en el noveno juego Monfils dispuso de cuatro bolas para adjudicarse el encuentro.

Fue el momento más brillante del catalán, que solventó los envites con maestría mientras la pista Suzanne Lenglen, la segunda más grande del complejo, se frotaba los ojos al ver que su ídolo no cerraba el partido.

La experiencia del jugador, de 31 años, se impuso en ese momento clave del encuentro. Robredo logró reconducir el set, que finalmente se adjudicó en un juego de desempate.

En la quinta el cansancio comenzó a hacer mella en el francés, que ha encadenado sus tres partidos en París con el torneo de Niza, en el que el pasado sábado perdió la final contra el también español Albert Montañés.

La quinta manga fue más fácil para el español. Rompió en el cuarto juego y Monfils ya se marchó definitivamente del partido, sin apenas disputar las bolas. Robredo solo tuvo que matar el encuentro, que duró tres horas y 46 minutos.

Tras dos años ausente en París y después de haber caído en primera ronda en 2010, Robredo vuelve a las rondas finales de su Grand Slam favorito, en el que ha tenido mejores resultados.

El catalán ha disputado en cuatro ocasiones los cuartos de final en París y en tres más ha sido octavofinalista.

Tras haber superado una dura lesión que le mantuvo año y medio alejado de las pistas, Robredo parece vivir una segunda juventud.

Este año volvió a levantar un trofeo, el de Casablanca y sus resultados mejoraron de forma espectacular, lo que le ha permitido ascender en el ránking.

EFE