7 de octubre de 2013 / 01:09 p.m.

Decir que los aficionados al River Plate odian a los Xeneizes es más que obvio, pero la xenofobia en los alrededores del Monumental de Núñez era una provocación nunca vista en un simple partido de futbol.

En la estación Ortiz del tren que pasa a cinco cuadras del Moumental comenzaron los cánticos contra Boca y contra los países limítrofes de Argentina. "Olé, olé, olé, SOS de Bolivia y de Paraguay", en el sentido de que los aficionados a Boca a diferencia de los de River son morenos o algunos inmigrantes sudamericanos se han encariñado más con los colores del conjunto de Casa Amarilla.

Además en los puestos de camisetas por la avenida Libertador se vendían camisas con la leyenda "Esto jamás podrás tener bostero: Documento Nacional de Identidad; nosotros somos argentinos", se leía en la camisa que por 10 dólares uno podía comprar y se vendía como si se tratara del último refresco disponible en medio de la nada.

Ya en el estadio, que se llenó a falta de una hora y media también comenzaron los cánticos los actos racistas. "Hay que saltar, hay que saltar el que no salte es de Bolivia y Paraguay".

Desde el sonido local se les pedía a los aficionados que no usarán cánticos de corte racista, pero de poco servía porque las canciones contra los de la ribera de Buenos Aires seguían a todo lo que daba.

La mala noticia fue que para este partido no hubo público visitante en la tribuna y es que por los incidentes cerca de la cancha de San Lorenzo de Almagro donde una pelea interna entre la barra de Boca Júniors que terminó con una balacera se determinó que todo el semestre se jugaría sin público foráneo, por lo que en ningún partido hay barras y en este caso la 12 no pudo ingresar al Monumental, pese a los intentos que hicieron para colarse al estadio que se ubica al norte de Buenos Aires.

Pese a este bemol, los Borrachos del Tablón, la famosa y terrible barra de River Plate jugaba su partido aparte con cánticos y movimientos rítmicos que hacían que el estadio se cimbrara por los alientos al Club Atlético River Plate.

65 mil almas vestidas de rojo y blanco sufriendo y gozando en el primer clásico argentino sin público visitante desde 2004. La pasión no hizo falta, pero la grandeza y el mejor futbol de Argentina no se practica en Buenos Aires, se hace en Rosario y corre a cuenta de Newell's Old Boys, que marchan líderes y apuntan a que saldrán por el bicampeonato en este balompié que nutre a todo el planeta con jugadores espectaculares como Lío Messi o Ángel di María.

 Jesús Hernández