2 de julio de 2013 / 09:58 p.m.

Acapulco • Más de 300 habitantes de las colonias del poniente del puerto de Acapulco, tomaron el salón de Cabildo del ayuntamiento porteño en protesta por la falta de agua en sus casas desde hace tres días.

Luego de una marcha desde la zona poniente hasta las instalaciones del ayuntamiento, que gobierna el alcalde del Movimiento Ciudadano, Luis Walton Aburto, los manifestantes, entre hombres y mujeres, ingresaron con cartulinas para demandar agua en pipas a las autoridades municipales.

Encabezados por Marilú Saucedo Salgado, los colonos gritaban "Que ponga (el alcalde de Acapulco) a su gente a trabajar con el pueblo". Otra mujer la secundó al gritar "Si no pueden que renuncien".

"Si no viene (el alcalde Luis) Walton no nos vamos, vamos a quedarnos aquí", expresaron mientras mostraba cartulinas un mujer que habita en la colonia Jardín Palmas y que desde hace tres días no tiene agua.

"Nos vamos a desnudar si no nos atienden", advirtió otra mujer que venía en la marcha desde la colonia El Paraíso.

La lideresa Saucedo Salgado, exigió "O dan la cara o los vamos a sacar a chingadazos", advirtió al no ser atendidos por las autoridades del gobierno municipal, ya que nadie salía a atender a los colonos.

A la sala del Cabildo llegó el director de Gobernación municipal, Felipe Loyo Malabar, quien reconoció que hay descontento de la población por la falta permanente de agua potable, aunque aseguró que esta situación se debe directamente a los desperfectos ocasionados por la obra del Acabús.

"Es muy cierto que hay un desabasto de agua pero no es porque el ayuntamiento así lo permita, sino que cuando hicieron la introducción del Acabús, se encontraron con que la red de agua potable estaba afectada".

"No pueden echar el concreto hidráulico y después vuelvan a romper para hacer la introducción de agua potable y más aún, se encuentran que el drenaje está colapsado, entonces esto ha venido a provocar un desabasto del agua potable, pero son malestares pasajeros", les dijo.

La molestia ciudadana se agudizó luego de que la autoridad municipal decidirá suspender el reparto de agua potable a través del programa de pipas, bajo el argumento de que las finanzas de Capama están en números rojos y ya no tienen capacidad para seguir pagando el servicio a transportistas privados.

JAVIER TRUJILLO/ CORRESPONSAL