2 de diciembre de 2013 / 02:37 a.m.

Ellos como siempre no fallaron y lo cumplieron: invadieron el estadio azteca y aunque el resultado final no favoreció a Tigres, unos 12 mil incomparables ganaron su partido en la tribuna haciéndose escuchar por todo el coloso de Santa Úrsula.

Desde cuatro horas antes los aficionados regios hicieron su arribo al estadio azteca en donde sus rostros mostraban confianza y alegría de poder apoyar a sus Tigres a cientos de kilómetros de confianza.

Una hora antes del comienzo del partido, los hinchas entraron al inmueble y de inmediato se dejaron sentir con el ya característico grito de "Tigueres, Tigueres".

El entusiasmo mostrado por los aficionados felinos hizo que parte de la afición americanista reaccionara y también comenzara con su famoso "Águilas, Águilas", lo que lo convirtió en el escenario perfecto para lo que se jugaba en el terreno de juego.

Cuando Tigres salió a calentar los cánticos de los Libres y Lokos y la afición felina, que se encontraban todos juntos en lo alto de una de las cabeceras del estadio, retumbaron aún más y la fiesta comenzó.

Ya durante el partido hubo momentos en que los 12 mil Tigres se llegaron a escuchar más que los americanista a que en cantidad eran unas tres veces más.

El gol de Alan Pulido fue el júbilo para los incomparables pero conforme fue pasando el tiempo y el empate que le daba el pase a la semifinal al América prevalecía, el ruido americanista comenzó a reinar.

"No importa que no hayamos ganado en la cancha, ganamos en la tribuna y perdimos con la cara al sol. No vamos a Monterrey satisfechos de que se hizo lo que se pudo", dijo Miguel Sánchez, aficionado felino que viajó a ver a Tigres.